CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — El Vaticano ahora formalmente hace parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y ha declarado que también tiene la intención de unirse formalmente al Acuerdo de París de 2015.

"La Santa Sede, en nombre y representación del Estado de la Ciudad del Vaticano, tiene la intención de contribuir y dar su apoyo moral a los esfuerzos de todos los estados para cooperar... en una respuesta eficaz y adecuada a los desafíos que plantea el cambio climático para humanidad y a nuestra casa común", dijo un comunicado emitido por la oficina de prensa del Vaticano el 8 de julio.

El arzobispo Gabriele Caccia, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, presentó los documentos para la "adhesión" formal a la convención el 6 de julio, dijo el Vaticano. La "adhesión" tiene el mismo efecto legal que la ratificación y se utiliza para adherirse a un tratado que ya ha sido negociado y entró en vigor.

"En la fecha más temprana posible, considerando los requisitos legales del Acuerdo de París", dice el comunicado, "la Santa Sede, en nombre y representación del Estado de la Ciudad del Vaticano, depositará el instrumento de adhesión" a ese acuerdo también.

La convención marco se dio tras la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en 1992 y se actualizó en 1997 con el Protocolo de Kioto y más tarde con el Acuerdo de París.

Los países que firmaron la convención original se comprometieron a trabajar para evitar interferencias humanas peligrosas en el sistema climático, en particular mediante la estabilización de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Con el acuerdo de Kioto, los países se comprometieron a reducir esas emisiones y el Acuerdo de París estableció objetivos específicos para limitar el calentamiento global.

La adhesión formal del Vaticano a los acuerdos, dice la declaración, es una señal de su compromiso de trabajar con las naciones para mantener vivo lo que el papa Francisco describió como "una convergencia notable sobre la necesidad urgente de un cambio de dirección, una resolución decisiva para pasar de la 'cultura del descarte' prevaleciente en nuestras sociedades a una 'cultura del cuidado' de nuestra casa común y sus habitantes, ahora y en el futuro".

La solidaridad con los pobres, que son los más afectados por el cambio climático, y con las generaciones futuras, así como la responsabilidad de las acciones individuales y las políticas nacionales "son dos valores centrales que deben estar en la base de la implementación tanto de la convención como del Acuerdo de París, y que continuarán guiando los esfuerzos de la Santa Sede en este proceso", dice el comunicado del Vaticano.