CIUDAD DEL VATICANO (CNS) -- La prostitución es un crimen horrendo que reduce a mujeres vulnerables a una situación de esclavas torturadas, dijo el papa Francisco.

 

Todas las personas de buena voluntad tienen el deber de ayudar a mujeres vulnerables y otras víctimas del trato de personas a escapar de una esclavitud sexual forzada, escribió el papa en el prólogo a un nuevo libro sobre el sufrimiento de las mujeres obligadas a prostituirse.

 

"Toda forma de prostitución es una reducción a la esclavitud, un acto criminal, un vicio repugnante que confunde el hacer el amor con el dar rienda a los propios instintos torturando a una mujer indefensa", dijo. "Es una enfermedad de la sociedad, una forma falsa de pensamiento en esta sociedad".

El nuevo libro, titulado, "Mujeres Crucificadas" fue publicado en italiano y escrito por el padre Aldo Buonaiuto, sacerdote que trabaja para la Comunidad Juan XIII, sociedad internacional de ayuda a personas marginadas.  

 

L'Osservatore Romano, el periódico del Vaticano, publicó el prólogo del libro el 29 de julio, en la víspera de la Jornada Mundial Contra el Tráfico Humano.

Durante el Jubileo de la Misericordia, el papa había visitado una casa dirigida por la Comunidad Juan XXIII en el nordeste de Roma que ayudaba a jóvenes a reconstruir sus vidas después de ser rescatadas de la prostitución.

 

El papa se reunió con "20 mujeres liberadas de la esclavitud de la prostitución. Seis de ellas vienen de Rumanía, cuatro de Albania, siete de Nigeria y una de Túnez, una de Italia, y una de Ucrania", dijo el Vaticano el 12 de agosto de 2016.

 

Según L'Osservatore Romano, el papa Francisco pidió perdón a las mujeres en nombre de todos los hombres -- especialmente aquellos que son cristianos-- que habían usado y abusado de ellas.

 

"Hoy les pido a todas ustedes perdón. Por todos los cristianos, todos los católicos que han abusado de ustedes. También pido perdón por mi parte, por no haber orado suficientemente por ustedes en esta esclavitud", les dijo el papa a las mujeres.

 

En el prólogo del libro, el papa recordaba su visita a la comunidad y dijo que, mientras hablaba con las mujeres, "respiraba todo el dolor, la injusticia, y los efectos de la opresión".

 

"Después de escuchar las conmovedoras y muy humanas historias de estas pobres mujeres, algunas de las cuales llevaban a sus niños en brazos, sentí un fuerte deseo, casi una necesidad, de pedir perdón por las torturas reales que habían tenido que soportar a causa de sus clientes, muchos de los cuales decían ser cristianos", escribió el papa.

 

Elogiando el trabajo de la Comunidad Juan XXIII, el papa Francisco dijo que esperaba que el libro despertara una mayor conciencia sobre la situación de las mujeres obligadas a la prostitución. Al escuchar las historias de las víctimas de tráfico de personas, la gente puede "entender que, si no se pone fin a tan alta demanda de los clientes, no seremos capaces de combatir eficazmente la explotación y humillación de vidas inocentes".

 

Nadie, y especialmente ningún cristiano, puede "apartar la vista o lavarse las manos de la sangre inocente derramada en las calles de este mundo", añadió.

 

"La corrupción es una enfermedad que no se acaba por sí misma", dijo el papa Francisco. "Necesitamos concientizar a nivel individual y colectivo --e incluso como iglesia--para de verdad ayudar a estas nuestras infortunadas hermanas y evitar que la iniquidad del mundo caiga sobre las criaturas más frágiles e indefensas".