CIUDAD DEL VATICANO — Mientras se buscan los restos de una jovencita italiana desaparecida por más de treinta años, funcionarios del Vaticano encontraron dos tumbas vacías el 11 julio, donde tenían que estar los restos de una princesa y de una duquesa en un cementerio del Vaticano.

"El resultado de la búsqueda fue negativo", dijo Alessandro Gisotti, director interino de la oficina de prensa del Vaticano. "No se encontraron restos humanos ni urnas funerarias".

Gisotti dijo que los funcionarios del Vaticano irán a los archivos para estudiar documentos que tengan que ver con "las intervenciones estructurales realizadas en el área" del Cementerio Teutónico a fines del siglo XIX y nuevamente a fines de la década de 1960 y principios de la década de 1970. El cementerio, que existe desde la Edad Media, ahora está reservado principalmente para miembros de órdenes religiosas y sacerdotes de habla alemana.

Las tumbas contiguas habían sido marcadas como los lugares del descanso final de la princesa Sophie von Hohenlohe, quien murió en 1836, y la duquesa Charlotte Frederica de Mecklenburg-Schwerin, madre del rey Federico VII de Dinamarca, fallecida en 1840.

Según dijo Gisotti el 13 de julio, los investigadores creen que los restos de las mujeres de la nobleza pueden haber sido trasladados hace más de 40 años, cuando el Pontificio Colegio Teutónico fue expandido. Ellos sellaron los dos osarios --bóvedas que contienen los huesos de varias personas-- en el terreno del colegio y planean abrirlos el 20 de julio. En Italia, para crear espacio, es común mover los restos óseos más antiguos de una tumba a un osario o fosa común.

Un tribunal estatal de la Ciudad del Vaticano había ordenado la apertura de las tumbas a petición de la familia de Emanuela Orlandi, quien desapareció en Roma el 22 de junio de 1983, a la edad de 15 años. Era hija de un empleado del Vaticano y vivía en la Ciudad del Vaticano.

En marzo, la abogada de la familia Orlandi dio a conocer que a la familia le habían enviado una carta con una foto de un ángel sobre una tumba en el cementerio del Vaticano. La carta decía: "Miren hacia donde apunta el ángel", dijo la abogada Laura Sgro, a quien le llego la carta.

Los trabajadores del Vaticano, supervisados por la policía del Vaticano y un antropólogo forense, abrieron las tumbas el 11 de julio, después de que una pequeña oración fuese recitada ante las tumbas. Sgro estuvo presente, en compañía de Pietro Orlandi, el hermano de la mujer desaparecida.

"Queremos volver a enfatizar que la Santa Sede siempre ha estado cercana y ha puesto atención al sufrimiento de la familia Orlandi, particularmente de su madre", dijo Gisotti. Abrir las tumbas a petición de la familia, fue otra muestra de esa preocupación.

Durante décadas, el caso de Orlandi ha sido la obsesión de los que elaboran teorías conspirativas, quienes han vinculado su desaparición con los masones, el crimen organizado, el intento de asesinato de san Juan Pablo II y otras teorías sin fundamento.

Gisotti dijo que debajo de una lápida de mármol que se creía que era la tumba de la princesa Sofía había una gran apertura subterránea, que medía 4 metros por 3.7 metros (13 pies por 12 pies), "completamente vacía".

En cuanto a la presunta tumba de la duquesa Charlotte, Gisotti dijo que "no se encontraron restos humanos".

Los familiares de ambas mujeres fueron informados, dijo.

En la víspera del procedimiento de apertura de las tumbas, Andrea Tornielli,

director editorial del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, entrevistó a Giovanni Arcudi, antropólogo forense que encabezó la investigación científica de los restos en las dos tumbas en el Cementerio Teutónico del Vaticano.

En la entrevista, difundida el 10 de julio, Arcudi enfatizó la necesidad de un cuidadoso análisis de los restos en las tumbas antes de saber si los mismos podrían brindar respuestas al caso Orlandi, el cual lleva más de tres décadas sin resolverse.

"Además del análisis morfológico de los huesos, se realizará el análisis de ADN de todos modos para tener la certeza y excluir de manera categórica y definitiva que haya alguna evidencia en las dos tumbas que puedan atribuirse a la pobre Emanuela", dijo Arcudi.

El antropólogo esperaba encontrar restos óseos en las tumbas y planeaba sacarlos, limpiarlos y reconstituir la osamenta a fin de determinar el número de personas enterradas así como su edad y sexo.