CIUDAD DEL VATICANO (CNS) —Al haber visitado África como peregrino de paz y esperanza, el papa Francisco dijo que esperaba que las semillas sembradas en su visita allí dieran abundante fruto para todos.

Siguiendo los pasos de los santos evangelizadores antes de él, el papa dijo que buscaba traer "la levadura de Cristo" y su Evangelio, que es "la levadura más poderosa de fraternidad, justicia y paz para todas las personas".

Durante su audiencia semanal en la Plaza de San Pedro el 11 de septiembre, el papa le contó a las aproximadamente 12 mil personas reunidas acerca de su cuarto viaje apostólico a África. Dedicó su audiencia general a revisar algunos de los aspectos más destacados de su visita a Mozambique, Madagascar y la Isla Mauricio del 4 al 10 de septiembre.

El papa dijo que quería "sembrar semillas de la esperanza, paz y la reconciliación" en Mozambique, lugar que tras 15 anos de guerra civil, ha experimentado dos ciclones devastadores recientemente.

Mientras la iglesia continúa guiando a la nación por el camino de la paz, el papa hizo una mención especial a la Comunidad de Sant'Egidio, con sede en Roma, quien facilitó el proceso de mediación el cual resultó en el acuerdo de paz de la nación en 1992.

El papa dijo: "Me gustaría tomar un momento para agradecer" a la comunidad laica por su arduo trabajo en este proceso de paz.

Dijo que también alentó a los líderes de Mozambique a seguir trabajando juntos por el bien común, y notó cómo vio ese tipo de cooperación en acción en un hospital que visitó donde se le presta ayuda a las personas, especialmente a madres y niños con VIH y SIDA.

"Vi que los pacientes eran lo más importante" en el centro dirigido por Sant'Egidio, formado por personas de diferentes creencias religiosas, incluido el director del hospital, quien es musulmán, afirmó.

Todos trabajan juntos, "unidos, como hermanos y hermanas", dijo.

Reflexionando sobre Madagascar, el papa observó cuán hermoso y rico en recursos naturales es el país, pero que todavía está marcado por una tremenda pobreza.

Dijo haber pedido a la gente de allí inspirarse en su "espíritu tradicional de solidaridad" para superar los obstáculos que enfrentan y fomentar un desarrollo que respete tanto el medio ambiente como la justicia social.

No se puede construir una ciudad digna de la humanidad "sin fe y oración", dijo cuando habló con mujeres religiosas contemplativas.

El papa Francisco expresó que quería visitar la Isla Mauricio porque se ha convertido en "un lugar de integración entre diferentes etnias y culturas".

Dijo que no solo el diálogo interreligioso está bien establecido allí, explicó, sino que también hay lazos fuertes de amistad entre los líderes de las diferentes religiones.

"Nos parecería extraño, pero tienen una amistad tan natural", dijo, y explicó lo conmovido que estaba al encontrar un gran ramo de flores que le envió el gran imán "como un signo de fraternidad".

Dijo que alentó a los líderes gubernamentales a mantenerse comprometidos con fomentar la armonía y la protección de la democracia.