Fotos Francisco Lara
Arzobispo Alexander Sample presidió en español la solemne Misa de apertura del V Encuentro Región XII en la Iglesia San Miguel Arcángel de Portland.
Fotos Francisco Lara
Arzobispo Alexander Sample presidió en español la solemne Misa de apertura del V Encuentro Región XII en la Iglesia San Miguel Arcángel de Portland.

Fue un fin de semana para vivir el “Encuentro”. Y los hispanos, delegados de cinco estados que visitaron Portland, desde el 22 hasta el 24 de junio, se unieron en oración, reflexión y sobre todo con la visión del futuro para dar vida a ese “Encuentro”. Durante la reunión del V Encuentro Región XII se trabajó para hacer realidad la visión del Papa Francisco, al convocar este importante proceso que invita a ser “Discípulos Misioneros: Testigos del Amor de Dios”. 

Delegados de los estados de Alaska, Idaho, Montana, Oregón y Washington llegaron para participar de este “V Encuentro” y representar a su región XII con la motivación de escuchar las voces de otros líderes, que como ellos en sus propias comunidades, tienen la visión de seguir integrando a la comunidad hispana, dentro de la visión del Papa Francisco. 

Los Obispos católicos de los Estados Unidos, se han unido en este proceso a nivel nacional y han liderado las reuniones regionales que como la de Portland, se convirtieron en un espacio para hacer realidad los sueños de los líderes hispanos, pero también analizar los retos que enfrentan dentro de la Iglesia Católica. Y son muchos los retos, de ahí la importancia de este proceso. 

El anfitrión del V Encuentro Región XII fue el Arzobispo Alexander Sample de la Arquidiócesis de Portland, quien presidió la solemne Eucaristía de apertura y celebró en español, con un mensaje espiritual y esperanzador para toda la comunidad presente en la Iglesia San Miguel Arcángel, en el centro de Portland. 

La liturgia se celebró en La Iglesia San Miguel Arcángel en el suroeste de Portland, donde el Obispo Eusebio Elizondo, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Seattle, celebró la misa de clausura. El otro obispo auxiliar de Seattle, Daniel Mueggenborg, también asistió a la reunión regional. Los tres obispos estuvieron presentes en la Misa de apertura al iniciar la reunión regional.

El Arzobispo Sample pasó una buena parte del fin de semana con los delegados de los cinco estados. Estuvo ahí, en el momento de oración, en las sesiones previas a las reuniones plenarias, sentado entre los hispanos, escuchando, ahí con ellos. Estuvo presente y compartiendo el compañerismo que reinó durante el fin de semana. s

Su homilía en español fue un mensaje que llegó a cada uno de los asistentes. La liturgia que el presidió fue en español y todos sintieron su cercanía y apoyo al proceso regional del V Encuentro. Los delegados de la Región XII recibieron sus palabras. Este es el texto completo: 

Es un gran placer darles la bienvenida a esta reunión regional para el V Encuentro. Es especialmente un honor para mí dar la bienvenida a nuestros visitantes a esta histórica Arquidiócesis de Portland. Estamos felices de tenerlos aquí. ¡Bienvenidos! 

Al reunirnos para esta etapa regional en el proceso del V Encuentro, comenzamos por reflexionar sobre nuestro papel como "discípulos misioneros" en el trabajo de la nueva evangelización. Me encanta esta forma de ver nuestra participación en la vida y la misión de la Iglesia. El Papa Francisco nos ha instado a que nos veamos de esta manera. No somos solo discípulos del Señor Jesús, viviendo cómodamente nuestra fe dentro de nuestras comunidades familiares de fe. Estamos llamados a salir a la misión para compartir la Buena Nueva con el mundo. Con todos los que conocemos. 

Pero ¿cómo damos ese primer paso para convertirnos en discípulos misioneros? Esta es una pregunta importante. Debemos prepararnos para un trabajo tan importante. Espero que el proceso del V Encuentro nos ayude a prepararnos bien a nivel nacional, regional, diocesano y parroquial.

Estamos muy familiarizados con las palabras de Jesús en el Evangelio, cuando nos dice que somos la luz del mundo. Él nos dice que debemos dejar que nuestra luz brille ante los demás para que vean el bien que hacemos y le den gloria a nuestro Padre celestial. 

Pero ¿de dónde obtenemos esta luz? ¿Cómo nos preparamos para dejar que nuestra luz brille ante los demás? En el Evangelio que acabamos de escuchar, Jesús nos dice que el ojo es la lámpara del cuerpo, y si nuestro ojo está sano, entonces nuestro cuerpo se llena de luz. Esta es una expresión extraña para nuestros oídos modernos. La idea básica es que el ojo es lo que ilumina todo nuestro cuerpo o nuestro ser interior. El ojo fue visto como la forma en que la luz entra en nuestro ser. 

Me gustaría ampliar esta idea en vista de lo que dijo Jesús acerca de ser la luz del mundo. Para que podamos irradiar la luz de Cristo a los demás, primero debemos estar llenos de esa misma luz. Hay una expresión latina: nemo dat quod non habet. Esto básicamente se traduce como tal: nadie puede dar lo que uno no tiene. No podemos llevar a Cristo a otros a menos que primero lo conozcamos y lo amemos profundamente. Llenos de la luz y la gracia de Jesús, desbordamos e irradiamos esa luz a los demás. 

Discípulos Misioneros en palabras del Arzobispo 

Entonces, el primer paso para ser discípulos misioneros llamados a llevar la luz de Cristo a otros y estar llenos de esta luz nosotros mismos. Necesitamos aprender todo lo que podamos sobre Jesús, la Santísima Trinidad, las sagradas escrituras y las enseñanzas de la Iglesia. ¡Debemos enamorarnos de Dios! Cuando realmente amamos a alguien, queremos saber todo sobre él o ella y no podemos dejar de hablar de él o ella a los demás. 

Así es como debe ser en nuestra relación con Dios. Debemos enamorarnos de Él como nuestro Creador, Padre, Señor y Salvador, y en el poder y la fuerza del Espíritu Santo. Entonces tendremos el deseo de llenarnos de todo lo que podamos aprender acerca de Dios. Entonces seremos inspirados para compartir nuestro amor y conocimiento de Dios con cualquiera y con todos los que quieran escuchar. 

Cuando oro por la gente de mi propia Arquidiócesis, una de las cosas por las que ruego es que el Espíritu Santo los llene y encienda el fuego en sus corazones por el trabajo de la Nueva Evangelización. Eso es lo que necesitamos. Un nuevo fuego del Espíritu Santo que se derrame sobre la Iglesia, llenándonos con el conocimiento y el amor de Dios, e irradiando en amor y misericordia a todo el mundo. Qué gran alegría debe llenar nuestros corazones para ser llamados por Dios a esta misión: ser discípulos misioneros. 

Que el V Encuentro haga justamente eso por toda la Iglesia. ¡Que la luz de Cristo que nos llena irradie hasta los confines de la tierra! ¡Que Dios los bendiga!