Un peregrino reza con un rosario durante un evento mariano en el atrio de la Catedral Metropolitana de Managua, Nicaragua, el 13 de agosto de 2022, después de que la policía prohibiera una procesión católica y una peregrinación en la capital, citando razones de seguridad. (Foto CNS/Maynor Valenzuela, Reuters)
Un peregrino reza con un rosario durante un evento mariano en el atrio de la Catedral Metropolitana de Managua, Nicaragua, el 13 de agosto de 2022, después de que la policía prohibiera una procesión católica y una peregrinación en la capital, citando razones de seguridad. (Foto CNS/Maynor Valenzuela, Reuters)

WASHINGTON (CNS) — Bianca Jagger es parte de un grupo de miles de católicos nicaragüenses en constante vigilia por saber noticias sobre el obispo detenido José Álvarez, quien se encuentra bajo arresto domiciliario en el norte de Nicaragua con 11 compañeros desde el 4 de agosto.

Al igual que otros nicaragüenses que viven lejos de su tierra natal, Jagger sigue regularmente las noticias, Twitter, y Facebook para estar al tanto de la situación volátil que rodea al obispo y a sus compañeros detenidos. De vez en cuando aparecen a través de Facebook Live, rezando el rosario, cantando, o en misa, detenidos dentro de las oficinas de la curia de la Diócesis de Matagalpa.

"Yo siento mucha preocupación y me siento impotente. No sé cómo podría apoyar a monseñor Álvarez más que usar mi voz, unirme a las plegarias (por su liberación). Está secuestrado", expresó en una entrevista con Catholic News Service el 12 de agosto desde Londres. "Es rehén de este gobierno que ha cometido crímenes de lesa humanidad".

Jagger, quien dirige una fundación de derechos humanos que lleva su nombre, ha utilizado durante mucho tiempo el reconocimiento mundial de su nombre para defender los derechos humanos de poblaciones vulnerables, particularmente en América Latina.

Aunque los derechos de las mujeres y las niñas y el medio ambiente son prioridad para la Fundación de Derechos Humanos Bianca Jagger, con sede en el Reino Unido, a menudo se ha pronunciado en contra de la situación que afecta a su país natal, la represión de la población, las elecciones fraudulentas, y ahora los ataques contra la Iglesia católica a la que pertenece. Esta situación evoca recuerdos de tiempos más oscuros en la región.

"El asesinato de monseñor Romero", como se conoce popularmente en América Latina al salvadoreño San Óscar Romero, "tuvo un gran impacto en mi vida", manifestó Jagger, quien asistió a escuelas católicas en la capital del país, Managua, donde nació.

San Romero habló en contra de las masacres de civiles inocentes y las injusticias socioeconómicas perpetradas contra los sectores más pobres de la población en el país vecino de El Salvador. Le dispararon fatalmente en una capilla mientras celebraba misa en 1980, un día después de pedir el cese de la represión por parte del gobierno.

La Nicaragua actual, en muchos sentidos, refleja ese pasado, ya que mujeres y hombres religiosos, sacerdotes y obispos han sido atacados y hostigados. Algunos han sido expulsados por el gobierno del presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo, su esposa.

Recientemente, el gobierno expulsó a algunas Misioneras de la Caridad a Costa Rica.

El obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, quien se pronunció en contra de las violaciones de derechos humanos y las elecciones fraudulentas del país, salió de Nicaragua en 2019 tras recibir amenazas de muerte y se encuentra en Miami.

En marzo, el gobierno expulsó al embajador de la Santa Sede, provocando "sorpresa y dolor" expresada por funcionarios del Vaticano.

Ahora monseñor Álvarez, quien se ha pronunciado en contra de la violación de los derechos humanos de los presos políticos, ha sufrido amenazas a su persona y expulsión, incluso por parte de Murillo, en las redes sociales.

Algunos videos muestran fotos de su cara en la mira con la vicepresidente diciendo que los amargados "desaparecen".

"Mi preocupación con monseñor Álvarez es . . . lo que ocurrió en El Salvador", dijo Jagger. "Y por eso que no puedo dormir bien y trato de hacer todo lo posible para usar mi voz, llamando a otros para que protejan a monseñor Álvarez".

"La respuesta no es sacarlo de Nicaragua, la respuesta es protegerlo, proteger a la iglesia, pedir al gobierno que liberen a monseñor", le dijo Jagger a CNS.

"Por eso hago un llamado a todas las conferencias episcopales en el mundo — y quiero hacer un llamado especifico a la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) — para que se pronuncien y defiendan a monseñor Álvarez".

Aunque muchas conferencias episcopales de la región, incluyendo el Consejo Episcopal Latinoamericano, conocido como CELAM, han defendido públicamente al prelado, hasta el 15 de agosto no había noticias de la USCCB.

Jagger indicó que también está suplicando al papa Francisco y a los funcionarios del Vaticano que digan algo. 

El 11 de agosto, Monseñor Juan Antonio Cruz Serrano, observador permanente del Vaticano ante la Organización de los Estados Americanos, pidió diálogo.

"La Santa Sede hace un llamado a las partes para que encuentren caminos de entendimiento, basados en el respeto y la confianza mutua, buscando ante todo el bien común y la paz", acotó.

Para Jagger, las negociaciones deben implicar permitir que el obispo se quede en Nicaragua. Sacar a un segundo obispo del país solo ayudaría al gobierno de Ortega a continuar su camino hacia la represión, sostuvo.

Aunque ella dijo que una vez apoyó la revolución que lo llevó al poder, ahora es obvio que el único interés de Ortega es el poder, no el pueblo, dijo.

Y la respuesta de Monseñor Álvarez — mostrando humildad arrodillándose a orar mientras estaba rodeado de soldados, mostrando amor cantándole a sus captores, bendiciéndolos, ofreciendo perdón — ha cautivado a nicaragüenses y no nicaragüenses, católicos y no creyentes, porque es la antítesis del poder, expresó.

"Él emana tranquilidad. Es un hombre de fe y coraje, y en ningún momento hemos escuchado una palabra de odio salir de él, solo solidaridad con el pueblo de Nicaragua, y no quiere salir de Nicaragua", dijo. "Y por eso, le suplico a Su Santidad el papa Francisco, que no le ordene salir de Nicaragua".

Si pudiera decirle algo a Monseñor Álvarez, le diría cuánto estamos orando por él y por el grupo entero.

"Que Dios lo proteja y le siga dando fuerza", dijo que le diría. "Es un ejemplo para todos nosotros".