El Arzobispo de Los Ángeles, Mons. José Gomez, analizó el mito del “nacionalismo blanco” tras los tiroteos ocurridos recientemente en El Paso, Gilroy y Dayton en Estados Unidos.

En una columna titulada “Después de El Paso”, el Prelado indicó que el ataque del 3 de agosto en esta ciudad fronteriza “me afectó de manera personal. Mi familia es mexicana y estadounidense, y nuestras raíces se remontan a principios de 1800, en lo que ahora es Texas. Yo viví gran parte de mi vida adulta allí, incluyendo mis cinco años como Arzobispo de San Antonio”.

“Con lo que sucedió en El Paso, se ha llevado a cabo, por primera vez, una masacre con el propósito de detener la migración mexicana”, lamentó.

El Arzobispo dijo que “el hecho de que el ‘nacionalismo blanco’ vaya en aumento, es una señal de que tanto nos hemos apartado del universalismo cristiano expresado en los ideales fundacionales de nuestra nación”.

El 28 de julio un sujeto ingresó al Gilroy Garlic Festival (Festival del Ajo), en el estado de California, abriendo fuego en la sección de comidas con un arma semiautomática. El ataque cobró la vida de tres personas y el asesino se suicidó de un disparo en la cabeza. Otras 12 personas resultaron heridas.

El 3 de agosto, un hombre armado ingresó y abrió fuego en una tienda de Walmart, en el centro comercial Cielo Vista de El Paso, Texas. Patrick Crusius causó la muerte de 22 personas, entre ellas ocho ciudadanos mexicanos. Otros 24 resultaron heridos.

El 4 de agosto en Dayton, Ohio, un sujeto mató a nueve personas antes de ser abatido por la policía. Otras 26 resultaron heridas.

En su columna, Mons. Gómez recordó que “para Jesucristo, no hay mexicanos ni negros”, “tampoco inmigrantes o nativos” sino “solo hay hijos de Dios, creados a su imagen, templos del Espíritu Santo, dotados por su Creador de dignidad, igualdad y derechos humanos que deben ser protegidos y que nadie puede violar”.

El Prelado resaltó asimismo que “la humanidad de los demás nunca es negociable. Los hombres y las mujeres no pueden volverse menos humanos, menos hijos de Dios, por el hecho de ser ‘indocumentados’. Sin embargo, en nuestra nación, se ha vuelto común escuchar hablar de los migrantes y tratarlos como si, en cierto modo, no valiera la pena ocuparse de ellos”.

“El nacionalismo blanco y el terrorismo doméstico no son nada nuevo, lamentablemente”, pero “el mito de que Estados Unidos fue fundado por y para los blancos es solo eso: un mito”.

El Arzobispo de Los Ángeles recordó que “el primer idioma no nativo hablado en este continente fue el español, no el inglés. Y este país siempre ha sido renovado, una y otra vez, por las sucesivas oleadas de inmigrantes de todas las naciones del mundo”. “Esta es la verdad sobre Estados Unidos. Pero en este momento hay miedo y división porque nuestra nación está cambiando”, subrayó.

Mons. Gómez refirió asimismo que “cada vez hay más ciudades, como El Paso y Los Ángeles, en donde las minorías raciales y étnicas superan ahora en número a los estadounidenses de ascendencia europea. Los blancos representan menos de la mitad de los niños que nacen actualmente en los Estados Unidos”.

El Arzobispo de Los Ángeles recordó también que “el amor que le mostramos a aquellos que vienen a nosotros buscando una nueva vida es el amor que le mostramos a Cristo. Él no hace excepciones solo para los ‘pobres que lo merecen’ o para aquellos que tienen los documentos adecuados”.

“Después de El Paso, queda claro que esta es nuestra misión. Necesitamos ayudar a nuestra sociedad a percibir nuestra humanidad común, a percibir que todos somos hijos de Dios, destinados a vivir juntos como hermanos y hermanas, sin importar el color de nuestra piel, el idioma que hablemos o el lugar en el que hayamos nacido”.

Para el Prelado de origen mexicano, “la manera en la que podemos honrar las vidas que se perdieron en El Paso es vivir con un verdadero amor cristiano, y vivir con esa visión de Estados Unidos que su asesino quiso negar”.

“Pidámosle a nuestra Santísima Madre que interceda por nosotros, para que podamos hacer de Estados Unidos un lugar que siga siendo un faro de esperanza para personas provenientes de todos los países, que buscan en esta nación refugio, libertad e igualdad bajo Dios”, concluyó.