WASHINGTON (CNS) —Durante el verano de 2019, el obispo de El Paso, Texas, decidió que su diócesis abriría un fondo para ayudar al creciente número de inmigrantes que están llenando los refugios al otro lado de la frontera de los Estados Unidos en la ciudad hermana de Ciudad Juárez en México.

Una nueva política estadounidense llamada "Quédate en México" bloqueó el ingreso de los inmigrantes a los Estados Unidos, indicándoles que se quedaran al otro lado de la frontera si querían que sus casos de asilo fueran considerados.

Esto los ha obligado a esperar en un ambiente peligroso controlado por los carteles de droga mexicanos en Juárez. Los albergues de la ciudad y otros sitios operados por organizaciones religiosas, incluyendo la Iglesia Católica, desde entonces han estado luchando por responder a la demanda creada por la lista de espera de miles que ha generado esta política.  

El obispo de El Paso Mark J. Seitz tenía previsto un fondo que pudiera recaudar $100,000 en el transcurso de un año que la diócesis pudiera donar a tales albergues, diócesis vecinas y otras organizaciones que dan de comer a los inmigrantes y les ayudan con necesidades al otro lado de la frontera.  

Su aspiración se realizó más rápido de lo esperado, cuando Los Caballeros de Colón a inicios de septiembre se comprometieron a donar $100,000 al fondo de la Diócesis de El Paso y $50,000 a la Diócesis de Laredo, Texas.

"Quedé totalmente sorprendido", dijo el obispo Seitz el 10 de septiembre en una entrevista telefónica con Catholic News Service (CNS). "Yo no lo solicité, pero debí haber pensado en eso".

La Diócesis de El Paso entonces estaba lista para distribuir $5,000 de los aproximadamente $30,000 que había recaudado en el fondo a un refugio metodista al otro lado de la frontera en Juárez. El "refugio" es una iglesia metodista local que abrió sus puertas a los inmigrantes, dijo Dylan Corbett del Instituto Fronterizo Esperanza en El Paso.

Los domingos, la iglesia abre durante su horario regular como un lugar de culto, pero el resto de la semana sirve como un lugar de sustento y descanso para la multitud de hombres, mujeres y niños desesperados esperando para pedir asilo en Estados Unidos. En una foto se puede ver a algunos de los inmigrantes durmiendo en el piso, dentro de la iglesia metodista con sus pertenencias en las bancas.

"Es un hermoso gesto ecuménico", dijo Corbett. "Igualmente resulta ser el mismo albergue donde se albergaba uno de los migrantes que el obispo (Seitz) ayudó a cruzar el puente y hacer la demanda de asilo hace pocos meses".

La Diócesis de El Paso ha venido utilizando sus albergues y otras instalaciones para ayudar a los inmigrantes que cruzaban la frontera sur, desde México a los Estados Unidos, mientras localizaban a familiares o amigos con quien quedarse después de la ardua travesía desde sus países de origen.

Pero cuando surgió la medida "Quédate en México", el número de inmigrantes en El Paso se redujo casi de un día al otro. Sin embargo, eso no significó que el drama de los migrantes terminara. Algunos estiman que entre 16,000 y 20,000 migrantes están ahora en Juárez debido a esta política aplicada, dijo el obispo Seitz.

Algunos inmigrantes que no han podido encontrar seguridad en un albergue, están viviendo en calles peligrosas. Cuando el obispo Seitz se involucró en un acto público de tratar de ayudar a algunas familias a cruzar hacia Estados Unidos en un puente internacional en junio, un hombre de un grupo que se había congregado habló con él y le contó que había sido atacado, le mostró sus heridas y le pidió su bendición y oraciones.

"Estoy muy preocupado por ellos", expresó el obispo Seitz.

Cuando los albergues en El Paso cerraron debido a la disminución del número de migrantes, esto no quiso decir los corazones de aquellos preocupados por su seguridad también cerraron. Solo porque no pasan por la ciudad de Texas en los mismos números que antes, eso no significa que el problema ya no existe --dijo el obispo Seitz.  

"No pudimos negar nuestra responsabilidad... como si su sufrimiento ya no fuese más nuestra preocupación", le dijo el obispo Seitz a CNS. "No veo de qué modo eso podría ser una respuesta cristiana".

El obispo Seitz recientemente cruzó al otro lado a visitar el albergue metodista que recibió la primera contribución del fondo de la diócesis y dijo que la diócesis está buscando diferentes maneras de ayudar a los migrantes atrapados en México. La diócesis no puede enviar objetos donados al otro lado de la frontera porque se les aplican elevados impuestos por parte de México --dijo el obispo Seitz -- pero el dinero, incluyendo la donación de Los Caballeros de Colón, ayudará a alimentar, vestir y brindar algún alivio ante cualquier emergencia que pueda surgir.

"Sabíamos que íbamos a quedarnos cortos ante la necesidad", dijo el obispo.

Organizaciones tales como Los Caballeros ayudan a ilustrar que ayudar, durante una crisis humanitaria, no tiene nada que ver con la política --dijo el obispo Seitz, subrayando que estaba agradecido por el liderazgo de Los Caballeros y porque la organización decidió "ponerse del lado de lo que nuestra fe nos pide".

"Estamos muy orgullosos del valor que han demostrado, dando un paso adelante" del modo que el Evangelio lo pide, dijo. "La fe no es solo una cosa abstracta, sino algo que nos impulsa a la acción".

Fernie Ceniceros, portavoz de la Diócesis de El Paso, dijo que ayudar al prójimo y recibir el regalo de Los Caballeros, cuando El Paso está enfrentando su propio trauma tras un tiroteo masivo a inicios de agosto, representa "una muy brillante luz durante un mes muy difícil".

"Alentamos a la gente a donar a este fondo porque ayudar es lo mejor que podemos hacer", dijo Ceniceros. "Ellos son refugiados tratando de hacer lo mejor en lo peor de una situación. Estamos pidiéndole a la gente que se pongan la mano en el corazón y hagan lo que Jesús nos llama a hacer: ser caritativos, dar a aquellos que no tienen nada... para que al menos tengan un plato de comida caliente".

La diócesis solicita donaciones al fondo en su portal cibernético: www.elpasodiocese.org.