El 4 de julio, en la noche del Día de la Independencia de Estados Unidos, una multitud en Sacramento (California) derribó una estatua de San Junípero Serra, le prendió fuego y la golpeó con martillos.

La estatua, en los terrenos del capitolio estatal de California, ha sido la tercera del misionero derribada en California en las últimas semanas. El Obispo de Sacramento, Mons. Jaime Soto, respondió a lo ocurrido recordando que el santo trabajó para promover la dignidad de los pueblos indígenas.

Según informes de los medios locales, el 4 de julio una gran multitud se congregó alrededor de la estatua en el Capitol Park aproximadamente a las 9 de la noche.

Un hombre quemó la cara de la estatua de Serra con un aerosol y una llama, previo a derribarla de su base usando correas de remolque. Después de que la estatua cayó, la multitud la golpeó con un mazo y otros objetos, bailando y saltando sobre ella.

La multitud coreó “levántate, pueblo mío, levántate”, mientras destruía la estatua.

Los manifestantes se dispersaron cuando los oficiales de la Patrulla de Carreteras de California intervinieron, informó el diario Sacramento Bee.

En un comunicado del 5 de julio, Mons. Soto dijo que si bien “las acciones del grupo pueden haber estado destinadas a llamar la atención sobre los recuerdos pesarosos y molestos sobre el pasado de California”, este “acto de vandalismo hace poco para construir el futuro”.

“No hay duda de que los pueblos indígenas de California sufrieron mucho durante el periodo colonial y luego enfrentaron el horror del genocidio sancionado por el gobierno bajo el naciente Estado de California. Este legado es desgarrador. Sin embargo, también es cierto que mientras el padre Serra trabajó bajo este sistema colonial, denunció sus males y trabajó para proteger la dignidad de los pueblos nativos”, dijo Mons. Soto.

“Comprender los esfuerzos del sacerdote Serra para traer luz a la oscuridad amarga y sombría de la ambición colonial es la tarea difícil de la historia. Así es el arduo trabajo actual para trazar el futuro con esperanza. El arduo trabajo de superar la plaga del racismo no debe ser derrocado por el saqueo nocturno. El diálogo no debe abdicar al vandalismo”. 

“Estos episodios desconcertantes tampoco deberían distraernos de los deberes de la justicia y la caridad sobre los que se puede construir una California mejor”, añadió.

Finalmente, el Obispo dijo que “todos los monumentos son imperfectos, al igual que nuestros esfuerzos por cumplir con los ideales fundadores de Estados Unidos”, pero “la tarea principal es construir nuestra comunidad, no derribarla”.

El Sacramento Bee informó que algunos manifestantes en los terrenos del Capitolio llevaban carteles que decían “descolonizar las calles”, y que los defensores del movimiento Black Lives Matter y del Movimiento Indígena Americano se refirieron, en medio de sus protestas, al Día de la Independencia como la “farsa de julio”.

La Patrulla de Carreteras de California está investigando el derribo de la estatua.

La estatua se instaló en los terrenos del capitolio estatal en 1965. En la base de la estatua hay un mapa de las 21 misiones fundadas por misioneros franciscanos en California en el siglo XVIII.

San Junípero Serra, sacerdote franciscano, se ha convertido en el blanco de vándalos de California en medio de las protestas de Black Lives Matter en las últimas semanas, incluso mientras los biógrafos recuerdan que el misionero fue un defensor de los derechos de los nativos.

Los manifestantes derribaron una estatua del santo en el Golden Gate Park de San Francisco el 19 de junio y otra en Los Ángeles el mismo día. Otras ciudades de California han reubicado las estatuas de San Junípero o planean hacerlo.

Durante el siglo XVIII, el santo fundó nueve misiones católicas en el área que luego se convertiría en California. Asimismo, ayudó a convertir a miles de californianos nativos al cristianismo y les enseñó nuevas tecnologías agrícolas.

Los críticos señalan que el santo es un símbolo del colonialismo europeo y que las misiones se dedicaron al trabajo forzado de los nativos americanos, a veces alegando que Fray Junípero fue también abusivo.

Los defensores de San Junípero señalan que el fraile fue en realidad un defensor de los nativos y de los derechos humanos. También resaltan que fueron muchas personas nativas las que ayudó y que lloraron su muerte.

Los biógrafos señalan que el santo frecuentemente intervino en defensa de los nativos cuando enfrentaron la persecución de las autoridades españolas. En un caso, el sacerdote intervino para salvar la vida de varios nativos de California que habían atacado un puesto español.

En una carta instando a un trato justo de los nativos, Serra escribió que “si los indios me mataran... deberían ser perdonados”.

Mons. Soto escribió el 5 de julio que “la santidad de San Junípero Serra como misionero no debe medirse por sus propios fracasos para detener la explotación o incluso por sus propios defectos personales. La santidad, al final, es más el resultado de la gracia de Dios y nuestra voluntad de cooperar con su misericordia”.

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en CNA.