El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), Mons. José Gomez, anunció una colecta de emergencia para que la Iglesia Católica en todo el país se pueda recuperar de los recientes desastres naturales como huracanes e incendios forestales.

El también Arzobispo de Los Ángeles, envió una carta a todos los obispos solicitándoles que consideren realizar una colecta especial voluntaria para la recuperación humanitaria a largo plazo y las necesidades de la Iglesia.

“La temporada tradicional de tormentas acaba de comenzar y ya hemos sido testigos del impacto devastador del Huracán Laura y los incendios forestales de California. Miles de hogares, negocios e iglesias han sido severamente dañados o destruidos y ese impacto durará por un largo tiempo”,  indicó el Prelado en la carta.

El 27 de agosto el huracán Laura se convirtió en una tormenta de categoría 4, que dejó sin electricidad a 800 mil hogares en Louisiana, Texas, Arkansas y Mississippi. El agua superó los tres metros de altura y causó daños considerables en la estructura de muchos edificios.

Por otro lado, los incendios forestales han venido arrasando en California, afectando más de 283 mil hectáreas de tierra en múltiples diócesis.

“Ofrecemos nuestras oraciones a las familias que han perdido a sus seres queridos, hogares y negocios. El Arzobispo Etienne, presidente de nuestro Comité de Colectas Nacionales, se ha puesto en contacto con varios obispos para conocer sus situaciones y ofrecer nuestras oraciones y nuestro deseo de ayudar en este momento de necesidad”, informó Mons. Gomez.

También, dijo que los fondos recaudados de la colecta especial “pasarán a formar parte del Fondo de Emergencia de los Obispos para Desastres y se utilizarán para apoyar los esfuerzos de Catholic Charities USA y/o Catholic Relief Services, las agencias oficiales de ayuda de la Iglesia Católica de los Estados Unidos”.

En ese sentido, explicó que las organizaciones mencionadas y las agencias de ayuda locales “responden a las necesidades de emergencia inmediatas para necesidades tales como agua, alimentos, refugio y atención médica, y ayudan en los esfuerzos de reconstrucción y recuperación a largo plazo; y la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos para las necesidades pastorales y de reconstrucción de la Iglesia”.

“Sin embargo, si tales propósitos se vuelven innecesarios, irrealizables o imposibles de cumplir, la USCCB puede usar dichas contribuciones para otro tipo de ayuda de emergencia en caso de desastre donde sea más necesario, según lo determine el Comité de Colectas Nacionales utilizando su protocolo de respuesta a emergencias”, acotó el Arzobispo de Los Ángeles.

En su carta, Mons. Gómez reconoció la gravedad del impacto de la pandemia COVID-19 en las actividades parroquiales y diocesanas y su desafiante impacto en la recaudación de fondos, pero también expresó su esperanza en la generosidad de los fieles y su compasión por los necesitados.