El arzobispo José H. Gómez de Los Ángeles dirige un servicio nacional de oración el 10 de abril de 2020, desde la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles en Los Ángeles. El arzobispo Gómez, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, dijo que el servicio del Viernes Santo fue "un momento especial de unidad" en una época en que las iglesias de la nación están cerradas debido a la pandemia del coronavirus. (Foto del CNS/Sarah Yaklic, Arquidiócesis de Los Ángeles)
El arzobispo José H. Gómez de Los Ángeles dirige un servicio nacional de oración el 10 de abril de 2020, desde la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles en Los Ángeles. El arzobispo Gómez, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, dijo que el servicio del Viernes Santo fue "un momento especial de unidad" en una época en que las iglesias de la nación están cerradas debido a la pandemia del coronavirus. (Foto del CNS/Sarah Yaklic, Arquidiócesis de Los Ángeles)

WASHINGTON (CNS) — De pie, junto a la cruz el Viernes Santo con María, miramos a su Hijo crucificado, preguntándole a Dios: "¿Por qué tuvo que morir? ¿No podría haber otra manera? El arzobispo José H. Gómez de Los Ángeles dijo en su homilía el 10 de abril.

"Hoy también le preguntamos a Dios: ¿Por qué este coronavirus? ¿Por qué has permitido que esta enfermedad y muerte descienda sobre nuestro mundo?", continuó. "Sabemos que Jesús en la cruz es la única respuesta. En el corazón de Cristo, herido por la lanza del soldado, atravesado por nuestros pecados, vemos cuánto Dios ama al mundo. Vemos lo valiosos que somos a los ojos de nuestro Padre".

La homilía del arzobispo Gómez, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, fue parte de un servicio nacional de oración en el que dirigió a los católicos estadounidenses desde la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles en Los Ángeles a "un momento especial de unidad" en una época en que las iglesias de la nación están cerradas debido a la pandemia de coronavirus.

La celebración en inglés y español incluía lecturas de las Escrituras y su homilía, seguido de la recitación de la Letanía del Sagrado Corazón. El servicio religioso se transmitió en directo en https://lacatholics.org y en la página de Facebook de USCCB, www.facebook.com/usccb.

La catedral estaba vacía, excepto por el arzobispo Gómez, tres sacerdotes, una lectora y un músico tocando un teclado y cantando himnos.

"Mientras estamos hoy al pie de su cruz, en medio de esta pandemia, Jesús nos llama a confiar en su Sagrado Corazón", dijo el arzobispo en su homilía. "Oremos a menudo al Sagrado Corazón de Jesús: '¡Jesús, en ti confío! Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío.'"

Los fieles saben que Dios proveerá, continuó. "Tiene un plan de amor por su creación, un plan de bondad y misericordia para cada nación y para cada corazón.

"Jesús no muere sin razón. El Viernes Santo es "bueno" porque abre el camino al Domingo de Resurrección. Dios dio a su propio Hijo por nosotros. Sabemos que nos librará de este mal del coronavirus. La Cruz nos muestra que su amor por nosotros es más fuerte que la muerte".

Como católicos, vivimos en "el momento del testimonio cristiano", dijo. Jesús ha abierto su corazón por todos, dado su vida "por amor a nosotros" y ahora nos llama "a confiar nuestras vidas a él — todo nuestro corazón, toda nuestra mente; todos nuestros sentimientos y pensamientos, nuestras palabras y acciones".

En este momento Jesús invita a todos en la iglesia a "tomar nuestra cruz y seguirlo por el camino del amor humilde, el camino de reverencia a Dios y el servicio a nuestro prójimo", dijo el arzobispo Gómez. "La misericordia de Dios no se acaba! ¡La fe, la esperanza y la caridad no han muerto!"

La fe, la esperanza y la caridad, continuó, están siendo presenciadas por todos nosotros "de una manera hermosa todos los días durante esta pandemia — en nuestros hospitales y hogares, en nuestras parroquias y ministerios, en cada acto tranquilo y silencioso de sacrificio y servicio en nuestras familias y comunidades".

Dios quiere que todo su pueblo aprenda en este tiempo de crisis mundial "que somos una sola familia, un cuerpo unido en la sangre y el agua que fluye del corazón de Cristo, unidos en una hermosa y sobrenatural solidaridad de compasión", dijo.

El arzobispo Gómez instó a los fieles a "amarse unos a otros, uniendo nuestros sufrimientos al corazón de Cristo, abierto para nosotros en la cruz. Sacrifiquemos el uno por el otro, cuidémonos unos de otros, perdonémonos unos a otros".

Repitió: "Jesús, en ti confío! Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío.'"

Oró: Virgen María intercede por nosotros "en nuestras penas de hoy".

"Ayúdanos a ser mansos y humildes de corazón, y a perseverar en este Viernes Santo sobre la enfermedad y la muerte, para apresurarnos a la mañana de Pascua de la Resurrección", concluyó.

Con un permiso especial recibido de la Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede, una indulgencia plenaria está disponible para aquellos que se unieron al arzobispo Gómez el Viernes Santo en la rezar la Letanía del Sagrado Corazón.



Una indulgencia plenaria elimina todo el castigo temporal debido a los pecados y puede aplicarse a uno mismo o a las almas del difunto (Catecismo de la Iglesia Católica, no 1471).

Para recibir esta indulgencia, se pidió a los fieles rezar la Letanía del Sagrado Corazón el Viernes Santo; y estar verdaderamente arrepentidos de cualquier pecado que hayan cometido y recibir el Sacramento de la Confesión (lo antes posible); y orar por las intenciones del Papa Francisco.

Traducido y editado por Patricia Montana/El Centinela