En esta fotografía compuesta en el sentido de las agujas del reloj desde arriba a la izquierda están: el arzobispo William E. Lori de Baltimore, presidente del Comité de Actividades Pro-Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos; el Obispo Thomas A. Daly de Spokane, Washington, presidente del Comité de Educación Católica de la USCCB; el arzobispo Paul S. Coakley de Oklahoma City, presidente del Comité de Justicia Doméstica y Desarrollo Humano de la USCCB; y el arzobispo Salvatore J. Cordileone de San Francisco, presidente del Comité de Laicos, Matrimonio, Vida Familiar y Juventud de la USCCB. (Foografía compuesta por CNS; fotos de Robert Duncan, Paul Haring, Arquidiócesis de Oklahoma City y Dennis Callahan de la Arquidiócesis de San Francisco).
En esta fotografía compuesta en el sentido de las agujas del reloj desde arriba a la izquierda están: el arzobispo William E. Lori de Baltimore, presidente del Comité de Actividades Pro-Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos; el Obispo Thomas A. Daly de Spokane, Washington, presidente del Comité de Educación Católica de la USCCB; el arzobispo Paul S. Coakley de Oklahoma City, presidente del Comité de Justicia Doméstica y Desarrollo Humano de la USCCB; y el arzobispo Salvatore J. Cordileone de San Francisco, presidente del Comité de Laicos, Matrimonio, Vida Familiar y Juventud de la USCCB. (Foografía compuesta por CNS; fotos de Robert Duncan, Paul Haring, Arquidiócesis de Oklahoma City y Dennis Callahan de la Arquidiócesis de San Francisco).

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) envió una carta al Congreso expresando dolor por la ola de tiroteos masivos de las últimas semanas e instó a los legisladores a tomar acciones concretas para frenar la violencia armada, con medidas como la prohibición total de las armas de asalto.

“Instamos a todos los miembros del Congreso a que reflexionen sobre la compasión, que sin duda sienten todos ustedes, y actúen a la luz de los trágicos eventos. Hay algo profundamente equivocado en una cultura en la que estos actos de violencia son cada vez más comunes”, indica la carta firmada por cuatro presidentes de Comités de la USCCB.

La semana pasada, un joven de 18 años ingresó a una escuela primaria y asesinó a tiros a 19 niños de cuarto grado y dos maestras en Uvalde, Texas. A los pocos días, el 1 de junio, ocurrió otro tiroteo en un hospital en Tulsa, Oklahoma, que dejó al menos cinco muertos y varios heridos.

Ambas masacres siguen otros tiroteos masivos en Buffalo, Dallas y Laguna Woods.

En su carta del 3 de junio, los obispos estadounidenses indicaron que, para frenar las masacres de vidas inocentes, el Congreso debe tomar “acciones concretas” incluida la “aprobación de medidas razonables de control de armas”.

Afirmaron que también deben abordarse todos los aspectos de la crisis, que incluyen “la salud mental, el estado de las familias, la valoración de la vida, la influencia de las industrias del entretenimiento y los juegos, la intimidación y la disponibilidad  de armas de fuego”.

La carta alienta a los parlamentarios a votar específicamente en favor de dos proyectos de ley (H.R.8 y H.R. 2377) del 2021 que buscan mejorar proceso de verificación de antecedentes de armas de fuego.

Los obispos también se mostraron a favor de la aprobación de una Ley federal de órdenes de protección contra riesgos extremos, que permitirá presentar peticiones a los tribunales federales para retirarles las armas de fuego a las personas que puedan ser consideradas peligrosas para ellas mismas o para otros.

La USCCB lamentó que en los 10 años transcurridos desde la masacre de niños en Sandy Hook, el Congreso “ha hecho muy poco para regular estas armas y prevenir otra catástrofe”.

“Hacemos un llamado urgente a los miembros del Congreso para que trabajen juntos de manera bipartidista para hacer que estos horribles ataques tengan menos probabilidades de volver a ocurrir”, exhortaron los obispos.

Más medidas solicitadas al Congreso

La carta menciona que es inconcebible que en Estados Unidos “una persona necesite varios requisitos para solicitar un trabajo, pero no para comprar armas de asalto de estilo militar”.

Apoyamos una prohibición total de las armas de asalto y limitaciones en el acceso civil a armas de alta capacidad y cargadores de municiones. Los datos muestran que las limitaciones en los cargadores de alta capacidad pueden reducir la cantidad de personas muertas en tiroteos masivos hasta en un 38 %, y las heridas hasta en un 77 %.8”, precisa la misiva.

Los obispos también se mostraron a favor de medidas “que controlen la venta y el uso de armas de fuego, tales como verificaciones de antecedentes para todas las compras de armas”.

 “Pedimos que el Congreso apruebe una ley federal para criminalizar el tráfico de armas. Esto es de particular importancia ya que Estados Unidos no solo sufre violencia doméstica con armas de fuego, sino que es un importante exportador internacional de armas”, prosigue la misiva.

Finalmente, la USCCB también apoyó “las propuestas recientes para establecer una edad mínima más apropiada para poseer armas y prohibir las culatas de disparo”.

Fortalecimiento de la familia para atacar el problema a largo plazo

Al final de su carta, los obispos norteamericanos que si bien las leyes de regulación de armas pueden reducir los tiroteos masivos, la raíz del problema yace “en el debilitamiento de la familia”, ya que esta situación “amenaza el crecimiento maduro de las personas, el cultivo de los valores comunitarios y el progreso moral”.

“Muchos de los perpetradores de violencia masiva en las escuelas han experimentado traumas en la infancia, incluida la inestabilidad familiar y el sufrimiento, o han sido testigos de abuso físico, abuso emocional o abuso de sustancias”, precisaron.

En ese sentido, la carta exhorta no solo al fomento de una “vida familiar sólida”, sino también a“un mejor acceso y aumentos en los recursos para la atención de la salud mental y las intervenciones más tempranas”.

Los obispos concluyeron su carta resaltando que “el bipartidismo nunca es más importante que cuando se requiere para proteger la vida y acabar con la cultura de la muerte”.

“Los invitamos a apoyar estas medidas y a ser parte de la construcción de la cultura de vida que tanto necesita nuestra sociedad, no solo como funcionarios electos sino como madres y padres, abuelos, tíos y tías de niños pequeños o maestros a quienes espera regresar a casa sano y salvo hoy”, concluyen.