WASHINGTON — Obispos católicos de ambos lados de la frontera cerca de McAllen, Texas, emitieron una declaración en la que expresaron sus condolencias a las familias de niños y padres migrantes que recientemente se ahogaron tratando de cruzar el Río Bravo hacia Estados Unidos.

El obispo Daniel E. Flores de Brownsville, Texas, y el obispo Eugenio Lira Rugaría, de la diócesis vecina de Matamoros, México, emitieron la declaración en inglés y español el 28 de junio, diciendo que personas en sus respectivas diócesis fronterizas expresan "con mucho dolor la tristeza de toda la comunidad al oir de los papas y niños que recientemente han perdido sus vidas al cruzar el Río Bravo buscando una vida mejor".

Mencionaron, en particular, la muerte de Óscar Alberto Martínez Ramírez, de 25 años, y de Angie Valeria, de 23 meses, un padre salvadoreño y su hija, cuyos cuerpos fueron fotografiados después de que se ahogaron en el río que fluye a través de Texas y México y forma parte de la frontera entre Estados Unidos y México.

"Ofrecemos nuestras condolencias a las familias y seres queridos de los fallecidos, y recordamos que a través de los anos innumerables personas han perdido la vida de semejante manera, muchos de cuyos nombres solo Dios sabe".

La declaración también menciona la muerte reciente de una madre de unos 20 años y sus tres hijos, cuyos cuerpos fueron encontrados por autoridades en tierras federales cerca del lado de los Estados Unidos por el Río Bravo cerca de McAllen el 28 de junio. Todavía no han sido identificados.

La comunidad fronteriza de Brownsville, donde trabaja el obispo Flores, realizó una vigilia el domingo por la noche para recordar las muertes del padre salvadoreño y su hija, cuyos cuerpos fueron repatriados a El Salvador para su entierro el fin de semana del 27 al 28 de junio.

"Unidos a las familias que sufren estas penas, con quienes hemos podido hablar y orar personalmente, pedimos a nuestro Padre Dios por el eterno descanso de sus parientes fallecidos, y le rogamos que a ellos les llene de fortaleza y des esperanza en estos momentos tan difíciles", dijeron los obispos en la declaración.

"Así mismo, al tiempo de reconocer el bien que muchas personas hace a nuestros hermanos migrantes, invitamos a todos los gobiernos y la sociedad, a tener siempre presente que los migrantes son personas como nosotros; con dignidad y derechos, con necesidades, penas y sueños, y a tenderles la mano para ayudarles a tener un futuro mejor, siguiendo el consejo que Jesus nos ha dado: 'Traten a los otros como quisieran ser tratados ustedes".