Trabajadores agrícolas migrantes en King City, California cosechan lechuga romana, el 17 de abril del 2017. (CNS foto/Lucy Nicholson, Reuters)
Trabajadores agrícolas migrantes en King City, California cosechan lechuga romana, el 17 de abril del 2017. (CNS foto/Lucy Nicholson, Reuters)
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"En esta pandemia es esencial honrar la dignidad de los trabajadores agrícolas y asegurarse de que se les pague un salario digno, que sean elegibles para otros beneficios que les ayuden a proteger su salud y que también se vele por la salud y seguridad de sus familias”.

" Obispos Nelson Perez, Josep Tyson, Oscar Cantú y Mario Dorsonville, Comités de Diversidad Cultural, Cuidado Pastoral de Migrantes, Ministerio de Trabajadores Agrícolas y Comité de MIgraciones, Conferencia de Obispos de los Estados Unidos.

Los Obispos de los Estados Unidos hacen un llamado a funcionarios del gobierno y empleadores a brindar una mayor protección y apoyo para los trabajadores agrícolas y migrantes y sus familias, durante la actual pandemia de COVID-19.

"Expresamos nuestra sincera gratitud y oraciones a todos los trabajadores imprescindibles de todo el país, por proporcionar la atención y las medicinas, alimentos y demás necesidades fundamentales durante este tiempo tan difícil", dijeron los obispos en la declaración del 29 de abril. "Queremos destacar la realidad de las comunidades de trabajadores agrícolas migrantes y honrar su papel heroico en medio de los muchos desafíos que enfrentan durante esta crisis".

La declaración del 29 de abril de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), firmada por cuatro prelados, abogó por que los empleadores de trabajadores migrantes y agrícolas y los funcionarios de salud pública, reconozcan que "todos los trabajadores necesitan acceso a pruebas gratuitas y atención relacionada con el virus del COVID-19".

"Además de pruebas de detección  y acceso a la atención médica, los obispos recomendaron que la vivienda y el transporte para los trabajadores agrícolas cumpla con las pautas actuales establecidas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, que los trabajadores reciban información sobre la salud y la higiene adecuadas, accesibles en varios idiomas e infografías para los trabajadores que no pueden leer, que los empleadores garanticen el acceso a las protecciones adecuadas de higiene y seguridad en los lugares de trabajo , incluidas instalaciones o estaciones de lavado de manos y máscaras u otros equipos de protección personal".

La declaración fue firmada por el Arzobispo de Filadelfia, Mons. Nelson Pérez, presidente del Comité de Diversidad Cultural de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB); el Obispo de Yakima, Mons. Joseph Tyson, miembro del Subcomité de Atención Pastoral de Migrantes, Refugiados y Viajeros (PCMRT) de la USCCB; el Obispo de San José, California, Mons. Oscar Cantú, quien es el enlace episcopal del PCMRT para el Ministerio de Trabajadores Agrícolas Migrantes; y el Obispo auxiliar de Washington, Mons. Mario Dorsonville, líder del Comité de Migración de la USCCB.

La declaración también señaló la necesidad de planes de emergencia y el establecimiento de protocolos para cuando un trabajador es diagnosticado con COVID-19.

"Con la interrupción y los despidos debidos al virus COVID-19, muchos trabajadores agrícolas se encuentran sin ingresos para el sustento de sus familias en el futuro próximo y otros que de otro modo se quedarían en casa ante el problema de salubridad, corren el riesgo al ir a trabajar durante este tiempo como trabajadores esenciales", afirma el comunicado.

"El cuidado de niños para las familias con cierre de escuelas es otra área de preocupación relacionada, ya que las familias pueden estar en una pérdida por opciones de cuidado infantil asequibles, viables y seguras. La realidad de la inestabilidad financiera, el aumento del estrés y la ansiedad durante este tiempo también pueden contribuir a un incremento en casos de violencia doméstica y explotación laboral", añade.

"Para vencer al virus, nadie debe quedar afuera", dijeron los obispos y recordaron las palabras del Papa Francisco, que señaló que "el virus COVID-19 nos enseña que somos una familia humana” y  afirmó que “solo podemos salir juntos de esta situación como una humanidad entera".

Además, los obispos señalaron que en esta pandemia es esencial "honrar la dignidad de los trabajadores agrícolas y asegurarse de que se les pague un salario digno, que sean elegibles para otros beneficios que les ayuden a proteger su salud y que también se vele por la salud y seguridad de sus familias”.

El 28 de abril, en declaraciones a CNA —agencia en inglés del Grupo ACI—, Mons. Tyson dijo que la seguridad de los trabajadores migrantes es especialmente importante en su propia diócesis, donde gran parte de la población y la economía están conectadas con la industria agrícola.

"Esperamos que las recomendaciones políticas, sean principios que guíen a todas las partes interesadas e implicadas, ya sean rancheros, propietarios de granjas, [...] propietarios de las plantas de empaque, funcionarios gubernamentales, personas del departamento de salud", dijo el Prelado y señaló que ofrecen estos principios, “independientemente de cómo estén involucrados los interesados en la industria agrícola". 

Asimismo, Mons. Tyson dijo que la declaración se dio “justo al inicio” del proceso de desarrollo de las recomendaciones políticas y que los obispos “trataron de ser proactivos" con sus recomendaciones para así servir mejor a los trabajadores agrícolas migrantes, que aumentan en número durante las temporadas de cosecha más grandes del estado.

Cada verano, la Diócesis de Yakima, donde Mons. Tyson ha sido obispo desde el 2011, crece en un tercio a medida que los trabajadores migrantes llegan a trabajar a la zona, y más del 62% de la población son considerados "trabajadores esenciales" durante los meses de verano. Esto significa que tienen un mayor riesgo de contraer el virus a medida que continúan trabajando para garantizar el suministro de alimentos del país, señaló el Prelado.

Mons. Tyson manifestó que los obispos están preocupados porque “nuestros trabajadores, nuestros feligreses, nuestros compañeros católicos, tengan la protección que necesitan para realizar su trabajo esencial en los campos", pues “ellos son los que cosechan la fruta, cortan los espárragos, arrancan las manzanas de los árboles y las clasifican".

El Prelado también expresó su agradecimiento a "muchos" empleadores, ganaderos y horticultores que están trabajando para proporcionar equipos a sus trabajadores, y dijo que espera que estas políticas se generalicen en toda la industria agrícola.

"Todo esto es muy real para nosotros… Es un verdadero tema clave para nuestra gente, aquí", concluyó.

Traducido y adaptado por Cynthia Pérez. Publicado originalmente en CNA.

Editado por Patricia Montana/ El Centinela