El padre Jason Charron, sacerdote católico ucraniano, viajó con un feligrés a Ucrania y juntos lograron rescatar a 22 niños huérfanos durante la invasión militar de Rusia.

El presbítero Jason Charron está casado, es padre de siete hijos, y sirve como párroco de la Iglesia Católica Ucraniana de la Santísima Trinidad en Carnegie, Pensilvania, y de la Iglesia Católica Ucraniana de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Wheeling, Virginia Occidental.

En la Iglesia Greco Católica Ucraniana, así como en otras iglesias de rito oriental que están en comunión con Roma, existen los sacerdotes casados, siempre que el matrimonio se haya dado antes de la ordenación. Si se ordenan célibes, mantendrán el celibato y solo de este grupo se podrá consagrar obispos.

Semanas antes del 24 de febrero, fecha en que inició el conflicto militar, el padre Charron había ayudado a una pareja de su parroquia, Alan y Anita Sherwood, a adoptar una hija de Ucrania. 

En una entrevista al programa News Nightly de EWTN, el padre Charron explicó que su esposa “conoce gente en Ucrania”, así que pusieron a Alan y Anita “en contacto con algunas personas de su tierra natal”. 

Relató que finalmente trajeron a una niña para una visita domiciliaria y afirmó que ella “no solo robó sus corazones, sino también los corazones de todos en mi parroquia”. 

“Después de unas cuatro o cinco semanas de la visita, al final, Alan le dijo a este hermoso angelito: ‘Si alguna vez sucede algo malo, si alguna vez estás en peligro, vendré y te rescataré’”, sin saber que al poco tiempo los ucranianos huirían del país ante la invasión rusa, recordó el clérigo Charron. 

El sacerdote narró que el día que comenzó el conflicto, Alan corrió a la iglesia para decirle que tenía que viajar a Ucrania. Luego, terminaron volando juntos a Polonia y llegaron hasta la frontera en busca de la niña. 

El padre Charron dijo que Ucrania es afortunada de tener a Polonia como país vecino, pues “la Polonia católica está viva en este momento”.

El sacerdote expresó su admiración por el fervor y la presencia activa de la comunidad católica, traducida en “la forma en que tratan a sus viudas y huérfanos”. 

“Vemos eso en el primer capítulo de Santiago. Esa es la medida de la religión verdadera. Si cuidas de las viudas y de los huérfanos”, concluyó.

Traducido y adaptado por Cynthia Pérez. Publicado originalmente en CNA.