Brisa Ríos, beneficiaria de DACA, posa para un selfi con su esposo, Juan Ríos y su hijo Yahir Ríos, en Branson, Mo., en una foto de prensa del 18 de junio de 2020, día que la Corte Suprema falló en contra de los esfuerzos de la administración Trump para finalizar DACA. Se espera que, durante la segunda semana de julio, Trump presente de nuevo documentación ante la corte para continuar con su objetivo de acabar con el programa.  (CNS Foto/Reuters).
Brisa Ríos, beneficiaria de DACA, posa para un selfi con su esposo, Juan Ríos y su hijo Yahir Ríos, en Branson, Mo., en una foto de prensa del 18 de junio de 2020, día que la Corte Suprema falló en contra de los esfuerzos de la administración Trump para finalizar DACA. Se espera que, durante la segunda semana de julio, Trump presente de nuevo documentación ante la corte para continuar con su objetivo de acabar con el programa. (CNS Foto/Reuters).
WASHINGTON (CNS) —Se espera que durante la segunda semana de julio, el presidente Trump presente de nuevo documentación para poner fin a DACA, (Acción Diferida para Llegados en la Infancia), después del dictamen de la Corte Suprema adverso a sus esfuerzos de terminar el programa, por error de procedimiento.

The Hill, una agencia de noticias políticas, informó el 6 de julio que la futura acción del presidente se esperaba para la semana anterior y que al presente, "el momento exacto sigue siendo incierto".

Un día después de la decisión de la Corte Suprema sobre DACA, el 18 de julio, el presidente prometió hacer algo al respecto y en un tuit dijo que presentaría "documentos mejorados y aumentados" para responder a los requisitos para finalizar DACA.

"Ni se ganó ni se perdió nada", dijo sobre la decisión, comentando que la corte había dado otro tipo de instrucción y la administración simplemente lo intentaría de nuevo.

El asunto ante la corte era la orden ejecutiva de Trump del 2017 de finalizar el programa de la era de Obama que ha permitido  a 700.000 jóvenes, traídos a Estados Unidos por sus padres en la niñez sin documentos legales, trabajar, asistir a la universidad y obtener seguros de salud, sin enfrentarse a la deportación.

El presidente Barack Obama estableció DACA por Orden Ejecutiva en 2012.

La decisión de la Corte en tres dictámenes distintos de cortes de apelación que bloqueó la orden de Trump de detener DACA básicamente dejó que el programa permaneciera en su lugar —protegiendo a los beneficiarios de la deportación y permitiéndoles recibir aún beneficios como autorización de trabajo—mientras enfatizaron que el presidente intentó rescindir el programa de manera errónea.

Los líderes católicos que trabajan en temas de inmigración inmediatamente predijeron que Trump continuaría sus esfuerzos de acabar con DACA, comenzando por presentar de nuevo documentación, siguiendo el procedimiento requerido por la Corte .

El proceso "muy probablemente quedará enredado en litigio", dijo Ashley Feasley, directora de política migratoria y asuntos públicos en la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.

Ilisa Mira, abogada en la oficina de Oakland, California, de Catholic Legal Immigration Network, o CLINIC, dijo igualmente que Trump podría producir un nuevo documento para satisfacer lo que busca la corte, pero que esto "traerá más litigio".  

Otro camino posible, dijo, sería que el Departamento de Seguridad Nacional lance una normativa que afecte el programa, lo cual necesitará un período de notificación y comentario de pruebas que llevaría muchos meses en finalizarse.

La opinión de la mayoría de la Corte Suprema, escrita por el presidente Magistrado John Roberts, afirma que el gobierno no argumentó razones aceptables para finalizar DACA y que la Secretaria de Seguridad Nacional, Elaine Duke, en sus esfuerzos por desmantelar el programa hace tres años, no utilizó todas las opciones para limitar el programa y tampoco consideró la importancia del programa para sus participantes.

"Aquí la agencia falló en considerar los temas evidentes sobre si mantener el aplazamiento y qué hacer, si había que hacer algo, sobre las dificultades para los recipientes de DACA", dijo la opinión.

"Ese doble fallo levanta la duda sobre si la agencia valoró el alcance de su jurisdicción o ejerció tal discreción de manera razonable. El recurso apropiado, por tanto, es detener al DHS para que pueda reconsiderar el problema".

Mientras esperan a ver lo que hará el presidente, los defensores de inmigración, como Feasley y Mira, están urgiendo a los que apoyan a DACA a que pongan presión en el Senado para una legislación que conceda a los beneficiarios de DACA, conocidos como Dreamers (Soñadores), y a quienes tienen Estatus de Protección Temporal, o TPS, un camino hacia la ciudadanía.  

"No podemos dejar al Senado que se abstenga", dijo Feasley en un seminario por internet del 19 de junio patrocinado por la Campaña Justicia para los Inmigrantes de USCCB.

Cuando se le preguntó si el tema podría esperar hasta después de las elecciones de noviembre, Feasley fue firme en afirmar que no se podría, "especialmente si el presidente es renuente; éste es realmente el momento", dijo.