Una mujer reza sola en la Iglesia San León Magno, en Fairfax, Va., el 18 de marzo de 2020. Con motivo del aislamiento domiciliario obligatorio por la pandemia del COVID-19, La Arquidiócesis de Portland emitió una guía sobre cómo realizar la Confesión sacramental en ausencia de un sacerdote. (Foto del SNC/Zoey Maraist, Arlington Herald)
Una mujer reza sola en la Iglesia San León Magno, en Fairfax, Va., el 18 de marzo de 2020. Con motivo del aislamiento domiciliario obligatorio por la pandemia del COVID-19, La Arquidiócesis de Portland emitió una guía sobre cómo realizar la Confesión sacramental en ausencia de un sacerdote. (Foto del SNC/Zoey Maraist, Arlington Herald)
La oficina de Culto Divino de la Arquidiócesis de Portland emitió una publicación para guiar la Confesión sacramental en los casos en que no haya un sacerdote disponible, como consecuencia de la pandemia del coronavirus COVID-19, en un tiempo en que gran parte de países del mundo se encuentran en aislamiento domiciliario obligatorio, como medida preventiva para evitar la propagación de la enfermedad.

El pronunciamiento de la Arquidiócesis se expresa siguiendo lo establecido en el decreto emanado de la Penitenciaría Apostólica sobre el Sacramento de la Reconciliación en la actual situación de pandemia, publicado en Roma, el 20 de marzo del 2020.

El decreto firmado por el Penitenciario Mayor, Cardenal Mauro Piacenza, cita que “también en la época de COVID-19, el Sacramento de Reconciliación se administra de acuerdo con el derecho canónico universal y según lo dispuesto en el Ordo Paenitentiae”. 

“Cuando el fiel se encuentre en la dolorosa imposibilidad de recibir la absolución sacramental, debe recordarse que la contrición perfecta, procedente del amor de Dios amado sobre todas las cosas, expresada por una sincera petición de perdón (a la que el penitente pueda expresar en ese momento) y acompañada de votum confessionis, es decir, del firme propósito de recurrir cuanto antes a la confesión sacramental, obtiene el perdón de los pecados, incluso mortales” (cf. Catecismo, n. 1452).

“En la crisis sanitaria actual podría ser imposible asistir al Sacramento Penitencial que la Iglesia provee. Quienes acuden ante Dios Todopoderoso con sincera contrición por sus pecados y deseo ferviente de perdón, pueden estar seguros de la divina misericordia de Dios. La contrición es el intenso dolor y detestación del pecado cometido y cuando esta contrición surge del amor de Dios, se llama ‘contrición perfecta’”, establece la directriz arquidiocesana.

Para acceder al decreto de la Penitenciaría Apostólica, pulse AQUI

Para acceder al documento de la Arquidiócesis de Portland en inglés, pulse AQUI