El joven Joan Roig Diggle ha sido beatificado en la Basílica de la Sagrada Familia, en una ceremonia presidida por el Cardenal Juan José Omella, Arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española. 

En la celebración concelebraron el Nuncio Apostólico en España, Mons. Bernardito Auza y el Arzobispo emérito de Barcelona, el Cardenal Lluís Martínez Sistach y algunos familiares de este joven de 19 años que murió mártir por su fe.

Esta beatificación coincide con el décimo aniversario de la consagración de la Basílica de la Sagrada Familia por el Papa emérito Benedicto XVI, una importante efeméride que también se recuerda hoy en esta ceremonia.

Joan Roig Diggle fue un joven laico que murió con 19 años a los inicios de la Guerra Civil. Nació en la Barcelona de 1917 en una familia catalano inglesa.

Su educación empezó en los Hermanos de La Salle y siguió en los Escolapios en Barcelona. Después de que su familia sufriera un revés económico, tuvieron que trasladarse a la zona del Masnou, en Barcelona (España), lo que supuso un gran cambio para Joan Roig. Allí entró en la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña.

Allí participó en las tareas de la Federación, y fue nombrado vicepresidente del Consejo Comarcal de la Federación del Maresme.

Según precisan desde la Archidiócesis de Barcelona, Joan Roig era un líder nato al que entonces había que eliminar “cueste lo que cueste”. Uno de sus biógrafos aseguró que “el único motivo por el cual lo mataron fue porque era católico”, y  “murió porque no tenía miedo de defender a Cristo”.

La noche del 11 de septiembre de 1936, unos milicianos golpearon la puerta de la casa de Joan Roig. Consciente de lo que iba a pasar consumió las Sagradas Formas y se despidió de su madre en inglés diciendo “God is with me”, es decir, “Dios está conmigo”.

Joan Roig Diggle fue asesinado de cinco tiros dirigidos a su corazón y uno de gracia en la nuca. Las últimas palabras que salieron de sus labios fueron: “Que Dios os perdone como yo os perdono”.

Actualmente está enterrado en una capilla lateral de la parroquia de San Pedro en el Masnou, Barcelona (España).

La ceremonia de beatificación se celebró respetando las medidas de seguridad y aforo determinadas para evitar la propagación de la COVID-19.