Servicio Católico de Noticias
”Debemos acercarnos a Cristo con nuestro dolor, en humildad y arrepentimiento para escuchar mejor su voz y discernir su voluntad”, comentó el Cardenal DiNardo durante la asamblea.
Servicio Católico de Noticias
”Debemos acercarnos a Cristo con nuestro dolor, en humildad y arrepentimiento para escuchar mejor su voz y discernir su voluntad”, comentó el Cardenal DiNardo durante la asamblea.
BALTIMORE (ZENIT).- Ha finalizado ayer la Asamblea de Obispos Católicos de Estados Unidos en Baltimore. El día martes fue dedicado nuevamente al tema de los abusos sexuales perpetrados por sacerdotes, y a cómo regular para evitar la inacción de obispos, protegiendo a los abusadores, en vez de acoger a las víctimas y brindarles ayuda.?

La Junta Nacional de Revisión expresó la necesidad de ampliar el alcance de la Carta sobre la Protección de Niños y Jóvenes. El presidente del panel asesor independiente laico de la Conferencia de Obispos, Francesco Cesareo, presentó un informe especial a la asamblea del cuerpo sobre la crisis de abuso en la Iglesia. El informe pide que se amplíe el alcance de la Carta sobre la Protección de Niños y Jóvenes incluyendo a los obispos; la publicación de listas completas de sacerdotes acusados de manera creíble en todas las diócesis; mejorar del proceso de auditoría; y hacer responsables a los obispos que protejan a víctimas de abuso.
Asistencia a Víctimas

Mons. José Gómez, arzobispo de Los Ángeles y vicepresidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos de América (USCCB), invitó a la Dra. Heather Banis, coordinadora de Asistencia a Víctimas de la mencionada arquidiócesis, a informar a los obispos sobre el sufrimiento de las víctimas, la importancia de estar cerca de ellas, y de la necesidad de denuncia civil contra el abusador.?

En una alocución muy sentida, la doctora Banis expresó que “Tenemos que escuchar a los que han sido abusados, para entender el impacto de su sufrimiento, y que así podamos ser capaces de ayudar a sanar. Y esto no sucede en un corto tiempo, ni en veinte sesiones de terapia. Es un camino, y tenemos que seguir escuchando profundamente”.

Los obispos escucharon con atención esta alocución, centrada en el imperativo de respetar y acoger a las víctimas de abusos. “Nosotros podemos escucharlos, y de hecho lo hacemos”, explicó Banis, “pero es muy distinto si lo hacen ustedes personalmente, sentir con el sobreviviente, acogerlo, tener empatía con su sufrimiento”. Durante el transcurso del día los obispos siguieron trabajando en asamblea general sobre las acciones a seguir para generar un cambio radical, a través del cual se proteja a las víctimas y se haga responsables a los obispos que protejan a los abusadores.


Elecciones

Ayer, miércoles, 14 de noviembre de 2018, tuvieron lugar elecciones de diversas comisiones episcopales.

Como presidente de la Comisión de las Colectas Nacionales, se eligió al arzobispo Paul D. Etienne, de Anchorage, Alaska, que recibió 137 votos. El el obispo Thomas A. Daly, de Spokane, estado de Washington, recibió 11 votos.

A su vez, se eligió como Tesorero Electo al obispo Gregory Parkes, de San Petersburgo, Florida. El arzobispo Charles Thompson, de Indianápolis, Indiana, recibió 87 votos.

Asimismo, se eligió como presidente de la Comisión de Educación Católica al obispo Michael Barber, de Oakland, California. El obispo David Malloy, de Rockford, Illinois, recibió 103 votos.

Además, se votó por cinco autoridades de comisiones, que servirán por un año como presidentes electos antes de comenzar un período de tres años al concluir la Asamblea General de otoño de 2019. Enunciamos a continuación los cinco presidentes electos.

Presidente electo de la Comisión de Credo, Vida Consagrada y Vocaciones, el obispo James Checchio, de Metuchen, Nueva Jersey, con 168 votos. El obispo Michael Olson, de Fort Worth, Texas recibió 77 votos.

Presidente electo de la Comisión de Adoración Divina, el arzobispo Leonard Blair, de Hartford, Connecticut, con 132 votos. El obispo David Ricken, de Green Bay, Wisconsin recibió 113 votos.

Presidente electo de la Comisión de Justicia Doméstica y Desarrollo Humano, el arzobispo Paul Coakley, de Oklahoma City, Oklahoma, con 140 votos. El arzobispo John Wester, de Santa Fe, Nueva México, recibió 105 votos.?

Presidente electo de la Comisión de Laicos, Matrimonio, Vida Familiar y Juventud, el arzobispo Salvatore Cordileone, de San Francisco, California, con 125 votos. El obispo John Doerfler, de Marquette, Michigan, recibió la misma cantidad de votos, por protocolo, por contar con más años como obispo.

Por último, presidente electo de la Comisión de Migración, el obispo Mario Dorsonville, de la arquidiócesis de Washington, con 158 votos. El obispo John Stowe, de Lexington, Kentucky, recibió 88 votos.

Por la tarde del miércoles tuvieron lugar diversas presentaciones. Una de ellas fue la del obispo Frank Caggiano, de Bridgeport, Connecticut, miembro de la comisión de Laicos, Matrimonio, Vida de Familia y Juventud, y enlace episcopal con la Jornada Mundial de la Juventud, en Panamá. Caggiano dio un informe sobre el Sínodo de los Jóvenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional que tuvo lugar en el Vaticano que tuvo lugar en octubre pasado, al que asistieron ocho obispos y tres jóvenes representando a Estados Unidos, remarcando el espíritu de alegría que transmiteron los jóvenes en el sínodo y un llamativo espíritu de oración, que iba más allá de las liturgias. Caggiano reportó sobre una activa participación del Papa Francisco en el desarrollo de las jornadas, e incluso sobre su llegada 20 minutos antes del comienzo de las sesiones, lo que provocó un marcado impacto en los jóvenes especialmente, el encontrarse con el “mismísimo” Papa en un diálogo distendido.

Por su parte, el arzobispo Gustavo García-Siller, presidente de la comisión de Diversidad de USCCB, y el obispo Nelson Pérez, presidente del subcomité de Asuntos Hispanos, dieron un informe sobre el V Encuentro de Pastoral Hispana, que tuviera lugar en septiembre en Grapevine, Texas. El cardenal Sean O’Malley expresó en esa jornada que se trataba de un oasis para la Iglesia y los obispos en medio de la tremenda crisis que vivía (y sigue viviendo) la Iglesia de Estados Unidos. El obispo García-Siller remarcó la importancia del proceso del V Encuentro, que duró cuatro años, y tocó la vida de millones de hispanos y no hispanos en todo el país, impactando la forma de evangelizar, y en el espíritu de las comunidades latinas del país.