Después de que un buque se partiera en dos y derramara más de 1.000 toneladas de petróleo frente a las costas de Isla Mauricio, el Obispo de Port-Louis, Cardenal Maurice Piat, expresó su preocupación por las consecuencias para las aldeas pesqueras locales que dependen de la vida marina en los arrecifes de coral que hoy agonizan.

“Muchas familias están afligidas por un hedor persistente; los pescadores y todos aquellos que se ganan la vida en el mar sufren especialmente”, dijo el Cardenal Piat en un comunicado diocesano el 11 de agosto.

“Todos los mauricianos se han visto afectados por el desastre ecológico”, dijo Piat, y agregó que las comunidades de Mahébourg, Rivière-des-Créoles y las aldeas de la costa este de la isla se han visto particularmente afectadas.

El derrame de petróleo provino de un carguero japonés que encalló en un arrecife a fines de julio, agrietándose el casco. El 13 de agosto, el primer ministro de Mauricio, Pravind Jugnauth, dijo que casi todo el petróleo restante ya se había extraído del barco dañado.

El Cardenal Piat dijo que hubo graves daños ecológicos en la bahía, la costa y los islotes. Mauricio es conocido por sus aguas cristalinas y su rica biodiversidad, que incluye 1.700 especies de vida marina que viven en sus lagunas y arrecifes de coral.

Por otro lado, el Purpurado  expresó su gratitud a los voluntarios locales y los grupos de la sociedad civil que se organizaron para limpiar y proteger las playas, y animó a más cristianos a ofrecerse como voluntarios.

“Hago un llamamiento a todos los cristianos que pueden y especialmente a los jóvenes. Si quieres involucrarte en esta causa, puedes registrarte en el Ministerio de Medio Ambiente”, dijo el Cardenal.

Mauricio es una pequeña nación insular ubicada frente a la costa oriental de África en el Océano Índico. Todo el país tiene 2.040 kilómetros cuadrados con cerca de 1.2 millones de habitantes. La isla también cuenta con una diócesis y un vicariato apostólico.

El Papa Francisco visitó Mauricio hace casi un año durante su visita apostólica a tres países de África Oriental. 

En Mauricio, el Papa instó a los líderes civiles a no permitir que el desarrollo económico del país se produzca a expensas de los pobres y el medio ambiente.

El Papa Francisco animó a los líderes de Mauricio a “promover un cambio en la forma en que vivimos, para que el crecimiento económico realmente pueda beneficiar a todos sin el riesgo de causar catástrofes ecológicas o graves crisis sociales”.