CIUDAD DE VATICANO — Después de casi dos semanas de protestas en el país que han desembocado en una huelga general levantadas por la indignación popular tras los recientes escándalos políticos, el Gobernador, Ricardo Rosselló, escuchó el clamor de Puerto Rico y dimitió de su cargo.

Tras la noticia, el Presidente de la Conferencia Episcopal puertorriqueña, Mons. Rubén González Molina, hizo unas declaraciones a la agencia de noticias Italia SIR en la que explica que ha sido propiamente la “ininterrumpida presión popular” la que ha llevado a Rosselló a renunciar a su partido y anunciar que no se presentará a un nuevo mandato. Mons. González, también obispo de Ponce, además asegura que “la relación de confianza con el país se había roto" y ha pedido “mantener la calma, la serenidad y el equilibrio democrático”, en un momento tan importante en el que tenemos – dice – “una gran oportunidad de unirnos como pueblo y trabajar juntos en la búsqueda del bien común”.

Puerto Rico necesita una política diferente y derrotar la corrupción

Unas declaraciones en las que el obispo de Ponce ha señalado que lo principal ahora mismo es que haya una “política diferente” y “la derrota de la corrupción”; “un mal – ha puntualizado – que también surge de las conversaciones que se han publicado, junto con burlas y tomaduras de pelo”.

Por último se expresa sorprendido ante la gran participación de los jóvenes en estos días, asegurando que probablemente se ha debido a que “el escándalo ha madurado en el mundo de las redes sociales, hacia las cuales son muy sensibles”. “Es un momento de esperanza, un nuevo Puerto Rico está naciendo y queremos acompañar este cambio, estar con nuestra gente” concluyen.