Rita Klym organiza zapatos para el ministerio del Armario de Ruth en la parroquía de Santa Alice en Springfield. (Sarah Wolf/Catholic Sentinel)
Rita Klym organiza zapatos para el ministerio del Armario de Ruth en la parroquía de Santa Alice en Springfield. (Sarah Wolf/Catholic Sentinel)

SPRINGFIELD — Más de $14.000 se han utilizado en cuatro años, para vestir a los niños de Springfield, y  todo comenzó con un Armario.

Lori Stephens estaba leyendo detenidamente las etiquetas del árbol anual de donaciones de la parroquía de Santa Alice. Lo que vió le llenó en corazón de indignación y tristeza. Cuando se les preguntó que deseaban, un niño habia escrito ropa interior y otro escribió ropa de cama.

“Yo crecí pobre,” dijo Stephens. “Mi padre no tenía mucho dinero. Pero cuando llegaba la temporada Navideña, siempre encontraba algo debajo del arbolito, un jugete, incluso si mi padre tenía que hacerlo el mismo.

“Simplemente, me pareció que era terriblemente injusto que un niño tuviese que desear algo que debería ser tan básico como la interior, en lugar de un conjunto de bloques de construcción.”

Así fue como Stephens, en la parroquía de Santa Alice, abordó a su amiga, Millie Pungecar quien posee un gran corazón.

“Soy muy fácil de persuadir, cuando se trata de los niños y la Navidad,” dijo Pungecar.

“Y yo lo sabía,” se rió Stephens.

Así comenzó la colaboración entre las dos amigas para crear el Armario de Ruth un esfuerzo caritativo, originado en Santa Alice, proporcionando ropa a niños necesitados. Ruth fue el nombre la madre de Pungecar, una mujer extremadamente dedicada a actividades de beneficiencia, en su vida posterior.

El grupo contacta a escuelas a lo largo de Springfield, dejandoles saber que el Armario de Ruth ofrece ayuda a niños necesitados de ropa. Lo cúal han hecho con efectividad.

En este año solamente el ministerio ha utilizado mas de $ 4,200 en ropa. A lo largo de los años San Vicente de Paul y Los Caballeros de Colón han ofrecido donaciones monetarias, pero la mayor parte de las finanzas utilizadas se obtiene mediante donaciones de los feligreses.

“Es asombroso ver como las personas responden de una manera constante,” dijo Rita Klym, una de las voluntarias del Armario de Ruth.

“Muchos de nuestros feligreses crecieron durante la era de la depresión ó fueron afectados por la misma. Conocieron tiempos difíciles y están dispuestos a extender la mano en ayuda a otros.”

Kristine Campbell, una maestra de la cercana Escuela Primaria Maple, usualmente no comienza a enviar solicitudes al Armario de Ruth hasta el invierno. Pero este año Campbell ha hecho peticiones para zapatos a sólo dos semana del comienzo del año escolar.

A medida que pasa el año se ve un aumento general en la cantidad de peticiones por parte de los padres. En lugar de una petición para zapatos, un niño puede necesitar hasta 10 artículos.

“Honestamente, no se el porqué de este aumento tan grande en la cantidad de cosas que las personas están necesitando”. dijo Campbell. Los zapatos y abrigos son a menudo necesarios, asi como los pantalones. Muchos estudiantes no usan calcetines. Esto se hace evidente a medida que la temporada de lluvia comienza, quendando los zapatos y los pies empapados.

“Para algunas familias de bajos ingresos, en realidad son artículos muy caros,” dijo Campbell, agregando  que la ropa interior, también puede ser costosa para aquellos que no cuentan con una lavadora y secadora .

“El asunto es tener que salir a buscar un lugar donde lavar la ropa ,” dijo la maestra. Quizás esa es una de las razones por las que se quedan sin calcetines y ropa interior.”

Cuando ella recibe las donaciones del Armario de Ruth, Campbell las guarda silenciosamente en la mochilla de los estudiantes, para que las lleven a sus casas.

“Algunos padres llaman para dar las gracias, otros no. Pero es para los niños y ellos están agradecidos,”dijo, añadiendo que los niños se sienten muy entusiasmados al recibir algo nuevo.

“Esta siempre ha sido una parroquía de servicios sociales para niños menos afortunados,” dijo Father Mark Bentz, pastor de Santa Alice. Springfield tiene una comunidad grande de personas sin hogar y jóvenes desfavorecidos, agregó el sacerdote.

Danielle Plantz, asociada pastoral de Santa Alice, ha dicho, que la situación única de la parroquía y la demografía de la comunidad circundante, le ha servido de guía a la parroquía, en la participación del ministerio para niños.

“En el juicio final — cuando nos encontremos ante SU presencia  [El Señor] y nos diga, ‘Cuando tuve hambre, me alimentastes. Cuando estaba desnudo, me vestistes —ese es el origen,” dijo Plantz. La parroquía no sólo ofrece ayuda a los niños a través del Armario de Ruth. Tenemos también el árbol de donaciones y la colecta de alimentos durante las vacaciones escolares.

“No es sólo ropa, no es sólo comida, no son sólo los regalos. Es la combinación total de la colectividad ,” . dijo Peg Ries, gerente de negocios de Santa Alice.

Heidi Hewett es la Coordinadora del Centro de Familias de la Escuela Primaria en Springfield. Por algunos años ha trabajado conjuntamente con el Armario de Ruth.

“La necesidad es palpable,” dijo Hewett, quien ayuda a conectar a las familias de los estudiantes con diferentes recursos.

Mencionó que conversó con una madre, quien declinó la ayuda que Hewett estaba ofreciendo, pero al preguntarle si la familia tenía alguna otra necesidad, la madre respondió, que sus hijos necesitaban ropa. Llenaron la planilla del Armario de Ruth y a la semana siguiente la ropa estaba disponible para que la madre la recogiese.

Hewett ha visto un crecimiento en la necesidad de ayuda. Ella se retiró como maestra, antes de unirse al personal escolar como Coordinadora del Centro Familiar.

“El alquiler en esta área sigue aumentando,” dijo. señalando lo difícil que es encontrar un lugar asequible para alquilar. Varias familias terminan viviendo en autocaravanas ó moteles

Hewett ha dicho, que ha notado la necesidad de zapatos para los niños, tanto como ropa interior.

Algunas veces los padres llaman para hacer peticiones, otras veces Hewett u otro personal en la escuela nota la necesidad que tienen los estudiantes.

“Esto es justo el centro de las bondades — la fé de corazón,” dijo Shirley Liberante, una de las voluntarias del Armario de Ruth.

“Estos niños necesitan una oportunidad. Estamos viviendo un mundo difícil, y si estos niños no obtienen una educación, si no tienen al menos la sensación de bienestar, ¿Qué va a pasar con ellos?” preguntó Stephens.