Mientras Joe Biden se preparaba para su investidura presidencial como el 46o presidente de los Estados Unidos, el arzobispo José H. Gómez de Los Ángeles, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, expresó su esperanza de que la nueva administración “trabaje con la iglesia y demás personas de buena voluntad” para “abordar los factores culturales y económicos complicados que están impulsando el aborto y desalentando a las familias”.

“Si el presidente, con pleno respeto a la libertad religiosa de la iglesia, participa en esta conversación, contribuirá en gran medida a restaurar el equilibrio civil y a sanar las necesidades de nuestro país”, dijo el arzobispo Gómez.

Para los obispos estadounidenses, la “injusticia continua del aborto” sigue siendo la “prioridad preeminente”, dijo, pero ‘preeminente’ no significa ‘única’. Tenemos profundas preocupaciones acerca de muchas amenazas a la vida dignidad de las personas en nuestra sociedad”.

El arzobispo Gómez dijo orar por Biden, el segundo presidente católico del país, al asumir el cargo para que Dios le conceda “sabiduría y valor para dirigir esta gran nación y ... le ayude a superar los retos de estos tiempos”.

En particular, el líder religioso dijo pedir a Dios para que ayude al presidente Biden a aliviar las intensas divisiones políticas y culturales y a unificar a las personas con una renovada dedicación a los propósitos que motivaron la fundación de Estados Unidos, una nación bajo Dios y comprometida con la libertad y la igualdad para todos”.

Los comentarios del arzobispo de la USCCB llegaron horas antes de las ceremonias inaugurales en las escalinatas del Capitolio de los Estados Unidos.

"Espero trabajar con el presidente Biden, su administración y el nuevo Congreso", dijo el arzobispo Gómez.

“Al igual que con todas las administraciones, habrá áreas en las que estemos de acuerdo y trabajemos estrechamente juntos y áreas en las que tendremos un desacuerdo de principios y una fuerte oposición”, dijo.

“Los obispos católicos no somos actores partidistas”, explicó. “Somos pastores responsables de las almas de millones de estadounidenses y defensores de las necesidades de todo el prójimo”.

Trabajar con Biden será “único”, dijo el arzobispo, porque es el primer presidente en sesenta años que profesa la fe católica”.

“En una época de creciente y agresivo secularismo en la cultura estadounidense, cuando los creyentes religiosos enfrentan muchos desafíos, será refrescante interactuar con un presidente que evidentemente comprende, profunda y personalmente, la importancia de la fe y las instituciones religiosas”, dijo el prelado.

Sin embargo, el arzobispo Gómez advirtió que Biden “se ha comprometido a aplicar ciertas políticas que promoverían los males morales y amenazarían la vida y la dignidad humanas, sobre todo en las áreas de aborto, anticoncepción, matrimonio y género”.

“Es profundamente preocupante la libertad de la iglesia y los derechos de los creyentes de vivir de acuerdo con sus conciencias”, agregó.

El arzobispo señaló el documento electoral cuatrienal de la USCCB, “Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles: Un llamado a la responsabilidad política”, que intenta ayudar a los católicos y a personas de buena voluntad en sus reflexiones sobre cuestiones políticas.

La carta introductoria que acompaña al documento describe el aborto como la “máxima prioridad” de los obispos, dijo, pero el documento aborda mucho más.

Los obispos también tienen profundas preocupaciones sobre “muchas amenazas a la vida y la dignidad humanas en nuestra sociedad”, afirmó el arzobispo Gómez, incluyendo la eutanasia, la pena de muerte, la política de inmigración, el racismo, la pobreza, la atención al medio ambiente, la reforma de la justicia penal, el desarrollo económico y la paz internacional.

Los “compromisos de la Iglesia Católica en cuestiones de la sexualidad humana y de la familia, como con nuestros compromisos en todos los demás ámbitos — como abolir la pena de muerte o buscar un sistema de salud y una economía que realmente sirva a la persona humana”, señaló, “se guían por el gran mandamiento de Cristo de amar y solidarizarse con nuestros hermanos y hermanas, especialmente los más vulnerables”.

“Como enseña el Papa Francisco, no podemos permanecer callados cuando casi un millón de vidas no nacidas se hacen a un lado en nuestro país año tras año a través del aborto”, dijo.

“También es una cuestión de justicia social. No podemos ignorar la realidad de que las tasas de aborto son mucho más altas entre los pobres y las minorías, y que el procedimiento se utiliza regularmente para eliminar a los niños que nacerían con discapacidades”, dijo.

El prelado también dijo que era su esperanza trabajar con la administración para “poner finalmente en marcha una política familiar coherente en este país, que reconozca la importancia crucial de los matrimonios fuertes y la crianza para el bienestar de los hijos y la estabilidad de las comunidades”.

El arzobispo Gómez concluyó su declaración diciendo que “el llamado del presidente Biden a la unidad y reconciliación nacional es bienvenido en todos los niveles. Es algo que se necesita urgentemente mientras enfrentamos el trauma en nuestro país causado por la pandemia del coronavirus y el aislamiento social, que sólo han agravado las intensas y largas divisiones entre nuestros conciudadanos”.

"El amor cristiano nos llama a amar a nuestros enemigos y a bendecir a los que se oponen a nosotros, y a tratar a los demás con la misma compasión que queremos para nosotros".

El arzobispo pidió continuar orando para que “Dios dé a nuestro nuevo presidente y a todos nosotros, la gracia de buscar el bien común con toda sinceridad”.

Artículo original publicado en inglés por CNS. Traducido y editado por Patricia Montana de El Centinela.