El panameño Candido Mezua, un representante del pueblo Embera-Wounaan, asiste a la cumbre de Ecología Integral en la Universidad de Georgetown en Washington, el 19 de marzo de 2019. (Foto CNS / Tyler Orsburn)
El panameño Candido Mezua, un representante del pueblo Embera-Wounaan, asiste a la cumbre de Ecología Integral en la Universidad de Georgetown en Washington, el 19 de marzo de 2019. (Foto CNS / Tyler Orsburn)

WASHINGTON — La Iglesia Católica ha estado presente en la Amazonia por siglos, pero esa presencia no ha estado sin errores, dijo el cardenal peruano Pedro Barreto Jimeno. Uno de esos errores es la forma en que alguna vez trató a las comunidades indígenas de la región, dijo el cardenal en una conferencia de prensa durante un evento tratando de encontrar "nuevos caminos" que ayudaran a la iglesia y a los pueblos indígenas a responder juntos a las amenazas al medioambiente en la Amazonia.

"Se creía que los indígenas tenían que ser como nosotros", dijo el cardenal Barreto. "Ahora, hay un cambio, una conversión, de aprender de las poblaciones indígenas cómo vivir en armonía con las demás personas y con un ser trascendente. Por eso es muy importante tengamos esa experiencia que aquellos que han tenido allí".

El cardenal Barreto, junto con otros líderes de la iglesia a nivel internacional, miembros de comunidades indígenas y de organizaciones medioambientalistas vinculadas a la Iglesia Católica y a otras instituciones religiosas, se reunieron del 19 al 21 de marzo en Washington como preámbulo al Sínodo de los Obispos sobre la Amazonia que será en octubre en el Vaticano.

Prelados y otros participantes en el sínodo, analizarán las condiciones medioambientales en la Amazonia y trazarán un plan de acción. Para que esa reunión sea fructífera, es importante incluir la voz y las experiencias de las comunidades indígenas de la región -- dijo el cardenal Barreto durante una conferencia de prensa el 20 de marzo en la Universidad Georgetown.

"Es parte de un proceso", dijo el cardenal Barreto, arzobispo de Huancayo, Perú, y vicepresidente de la Red Eclesial Pan-Amazónica (REPAM, por sus siglas en español), uno de los principales participantes en la reunión del Vaticano.

"Compartimos sus sufrimientos, los asesinatos de muchos indígenas, y al mismo tiempo manteniendo viva la esperanza (entre comunidades indígenas) ... ellos van a enseñarnos a vivir con harmonía, con en esa ecología integral que desea la iglesia", dijo.

Cuando la Amazonia y las comunidades que viven allí están enfrentando amenazadas por corporaciones, gobiernos, traficantes de drogas y otros que compiten por los recursos de la selva, la iglesia ha emprendido un camino de colaboración para ayudar a la defensa de los territorios indígenas ancestrales, así como también proteger los beneficios ambientales que la Amazonia brinda a la humanidad por ser "el pulmón del mundo".

Se le llama "el pulmón del mundo" porque la abundancia de árboles en su selva ayuda a absorber las emisiones de dióxido de carbono a nivel global y las convierte en oxígeno. La deforestación de la Amazonia no sólo desplazará a los pueblos indígenas que han llamado hogar a esa región por mucho tiempo, sino también puede acelerar el calentamiento del planeta, generando patrones climáticos extremos en todas partes del mundo.

La iglesia, así como el mundo, tiene mucho que aprender de las conexiones espirituales, económicas y sociales hechas por las poblaciones indígenas y de la naturaleza, dicen representantes de la iglesia, y mucho de esto se evidenció durante las presentaciones de los miembros de esas comunidades en el encuentro en Georgetown. Allí es donde indígenas como Cándido Mezúa de la comunidad Emberá de Panamá, compartieron una visión de la naturaleza, los recursos que le han ayudado a comunidades a sobrevivir, así como el respeto que se le tiene por los beneficios que brinda a la humanidad, no sólo a una comunidad.

Cuando los Emberá hablan de la familia, "nos referimos a la familia humana, a la sociedad colectiva", dijo Mezúa, y ese pensamiento es muy parecido a la forma en que el papa Francisco se refiere a la tierra como "la casa común".

Cuando se contemplan las situaciones desde esa perspectiva colectiva y espiritual, una manera propia de comunidades indígenas, según Mezúa, se hace más fácil superar las diferencias que algunas veces facilitan el explotar la naturaleza y a otros seres humanos. Lo que algunas de esas comunidades han practicado por mucho tiempo no es tan diferente de lo que el papa ha dicho, excepto que él lo expresa por escrito en su innovadora encíclica "Alabado Seas" o "Laudato Si'" del 2015, agregó Mezúa.

"Las regulaciones solamente no van a resolver el problema (medioambiental) … tiene que haber un cambio desde una perspectiva global en cuanto a la casa común … para restaurar nuestra Madre Tierra" para lograr un equilibrio, dijo.

El sínodo del Vaticano y su trabajo con comunidades indígenas puede ayudar a confrontar los retos humanitarios y medioambientales que se encuentran en la región de la Amazonia, según Victoria Tauli-Corpuz, filipina y relatora especial de la ONU para los derechos de los indígenas, quien asistió a la reunión en Georgetown.

Uno de esos temas es cómo ayudar a miembros de comunidades indígenas en la Amazonia que han sido amenazados o encarcelados con absurdos pretextos debido a su activismo en protesta por la destrucción que ven a su alrededor, dijo Tauli-Corpuz. En las reuniones en Georgetown, se habló de una posible red de ayuda legal que organizaciones, grupos e instituciones de la Iglesia Católica podrían ofrecer a aquellos que encaran peligros legales -- en un momento cuando las amenazas contra defensores indígenas del medioambiente han aumentado -- así como también de proveer santuario de alguna forma.

El grupo Testigo Global (Global Witness), el cual recopila estadísticas sobre las amenazas y crímenes contra ambientalistas, indicó en sus más recientes datos disponibles que 201 defensores del medioambiente fueron asesinados en 2017, y muchos de esos asesinatos ocurrieron en la Amazonia. Los mismos no incluyen amenazas de muerte, arrestos, asaltos sexuales, secuestros y otros ataques que enfrentan activistas indígenas.

"El sínodo va a ser importante si la iglesia se involucra para ayudar a protegerlos", dijo Tauli-Corpuz. "Esto no es sólo bueno para la región, sino para el resto del mundo".

Esas comunidades, después de todo, son los mejores guardianes y protectores de una tierra que brinda grandiosos beneficios ambientales para el resto del mundo, según Tauli-Corpuz.

"Creo que todas las personas preocupadas por la vida y por la tierra, deben realmente trabajar juntas para proteger la Amazonia", dijo.

La iglesia, considerando su alcance y presencia global, puede también impulsar una defensa de la Amazonia sin precedentes, dijo Patricia Gualinga de la comunidad indígena Kichwa de Ecuador.

"La lucha que se nos viene encima, no es para hacerla aislados", dijo Gualinga, refiriéndose al calentamiento del planeta y las consecuencias que van a enfrentar todos los habitantes del planeta, no solo las comunidades indígenas.

Aunque los pueblos indígenas han estado por mucho tiempo al frente de la lucha por el medioambiente en la Amazonia, el foco que el Vaticano pondrá en ello en octubre solo ha de ayudar a la causa, dijo Gualinga. Agregó que aunque el éxito será medido por las acciones que se propongan y que se emprendan después del sínodo, avances ya se han hecho al tener a representantes de la iglesia comprometidos con las comunidades indígenas como nunca antes.

"Hace veinte años, no podíamos habernos sentado así y hablar todos sobre la casa común", dijo. "Hay que valorar el avance que se han tenido… Tenemos que reconocer que la iglesia ha avanzado".