Nadie resultó herido durante un reciente ingreso forzado en la casa parroquial de la Catedral de Santa María, aunque algunos objetos fueron robados y ventanas y vitrales destrozados.
Nadie resultó herido durante un reciente ingreso forzado en la casa parroquial de la Catedral de Santa María, aunque algunos objetos fueron robados y ventanas y vitrales destrozados.

El Miércoles de Ceniza a las 3:27 a.m., según un comunicado oficial de prensa de la Policía de Portland, oficiales de la comisaría central fueron enviados a la Catedral de Santa María de la Inmaculada Concepción ante el reporte de robo en curso en la Catedral de Santa María de la Inmaculada Concepción y su casa parroquial.

Mons. Gerard O'Connor, el nuevo rector de la catedral, le dijo a Catholic Sentinel que los gritos lo despertaron, así como un vehículo ruidoso afuera de su ventana”.

Cuando miré por la ventana, una furgoneta se alejaba”, dijo Mons. O'Connor.

Los gritos continuaron.

El obispo se alarmó al darse cuenta de que la cacofonía venía de la rectoría.

Bajó las escaleras a la zona de recepción, donde descubrió a un hombre “gritando palabrotas, insultando y siendo ofensivo”, dijo Mons. O'Connor.

El sacerdote estaba tratando de calmar al intruso, de “hablarle un poco’, cuando sus invitados, Mons. John Cihak, pastor de la Parroquia de Cristo Rey en Milwaukie, y diácono Dustin Busse, interno pastoral allí, llegaron a la escena.

La iglesia Cristo Rey fue afectada por el corto de energía generalizado del oeste de Oregon causado por las tormentas de hielo del fin de semana. Una vigilia del Miércoles de Ceniza en la iglesia suburbana se llevó a cabo en el frío a la luz de las velas. Después del servicio, Mons. Cihak y el diácono Busse fueron de visita a la catedral de Santa Maria para pasar lo que esperaban que fuera una noche cálida y pacífica allí.

Ahora, en la madrugada del Miércoles de Ceniza, Mons. John Cihak se armó con un bate de cricket en caso de que el trío necesitara protección”.

“Como inglés, normalmente mantengo un bate de cricket conmigo dondequiera que estoy”, explicó Mons. O'Connor.

Coincidencialmente, ese bate en particular había llegado por correo el ‘martes de perdón’.

El hombre trató de caminar hacia el santuario.

“Le dije: 'tienes que volver aquí” dijo Mons. O'Connor.

Los sacerdotes habían llamado al 911 y ahora la fuerza policial se hizo presente.

El comunicado de prensa de la policía señaló que fueron informados de que el sospechoso sostenía lo que podría haber sido un tipo de navaja o cuchilla.

"Cuando los oficiales llegaron, podían oír gritos y ver al pastor de la iglesia adentro tratando de hablar con el sospechoso agitado”, según el informe.

Los oficiales pidieron a los clérigos que salieran del edificio.

“Los tres salimos en pijamas”, dijo Mons. O'Connor. “Hacía frío, pero no lo sentía mucho por la adrenalina”, agregó.

La policía rodeó la rectoría y la catedral de Northwest Davis Street mientras perros policía ayudaban con la búsqueda en el interior.

El hombre desapareció por entre los laberintos, pasillos y habitaciones de la rectoría. “Es una casa parroquial grande”, reconoció Monseñor O’Connor.

La policía dijo que el sospechoso intento escapar a través de una salida y fue arrestado por los oficiales.

“El hombre se encontraba bien atrás”, dijo la religiosa franciscana Connie Furseth, agente para la comunidad de la Catedral, quien llegó a la escena más tarde el miércoles.

En un giro curioso, la hermana Furseth informó que aparentemente el hombre se había estado cortando el pelo en uno de los baños de la rectoría, tal vez poco antes de ser aprehendido.

El acto vandálico también incluyó el robo de algunos objetos.

“El hombre tiró en el camino algunas cosas que tomó de mi oficina", dijo Mons. O'Connor.

"Creo que tiró unas cuantas cosas en la furgoneta que escapó”.

Las ventanas de la oficina de recepción de Mary Jo Gornick, funcionaria de la catedral, se rompieron al igual que los vitrales en el pasillo. "Eso es particularmente molesto porque son ventanas hermosas con 100 años de antigüedad”, dijo Mons. O'Connor.

El alboroto de la noche lo dejó agradecido por la policía. Hacen esto todas las noches", dijo.

“Realmente los respeto. La policía de Portland recibe muchas críticas, pero son súper profesionales y amables”.

La hermana Furseth también se fue pensando en las personas involucradas. "Gracias a Dios que no se encontraba allí solo”, dijo acerca de Mons. O'Connor, al tiempo que espera que el sospechoso, quien fue reconocido por la policía, reciba tratamiento por cualquier enfermedad mental o adicción a las drogas que pueda sufrir.

“Al menos estará en un lugar abrigado y bien alimentado”, dijo.

Mons. O'Connor no durmió más esa noche. “Me siento muy cansado hoy”, dijo en la tarde del Miércoles de Ceniza.

“En la noche el arzobispo Sample estará celebrando la misa de Miércoles de Ceniza en la catedral, y después de eso planeo irme a dormir”.