Manifestantes se reúnen cerca de Fort Bliss en El Paso, Texas, 8 de junio de 2021, para pedir el fin de la detención de menores no acompañados en dicho centro. (CNS Foto/José Luis González, Reuters).
Manifestantes se reúnen cerca de Fort Bliss en El Paso, Texas, 8 de junio de 2021, para pedir el fin de la detención de menores no acompañados en dicho centro. (CNS Foto/José Luis González, Reuters).

La Oficina del Inspector General del Departamento de Salud y Servicios Humanos está iniciando una investigación sobre denuncias de abuso en un campamento de Texas para menores migrantes no acompañados.

La investigación se produjo después de que denunciantes advirtieran sobre las malas condiciones del refugio, particularmente a medida que aumenta el número de menores no acompañados que ingresan al país.

La agencia de control del gobierno dijo que en los meses transcurridos desde que las instalaciones de Fort Bliss se abrieron para menores —situado cerca de El Paso— "varias personas han expresado su preocupación sobre la calidad de la gestión de casos proporcionada allí y su impacto negativo en la seguridad y el bienestar de los niños".

Algunas de las denuncias alegan falta de ropa —incluyendo ropa interior— entregada a los menores, brotes de piojos, instalaciones inadecuadas o personal no capacitado para atender a menores, así como confusión que genera ansiedad en la población de menores, quienes, según se dice, reciben poca información sobre cuándo podrían ser liberados.

Las cifras del HHS muestran que hasta el 19 de julio, había alrededor de 14.300 menores no acompañados bajo custodia del gobierno. Sin embargo, el campamento de Fort Bliss, una de las instalaciones más grandes para albergar a menores, cuenta con solamente 10.000 camas disponibles.

Organizaciones y obispos católicos, incluyendo el obispo de El Paso, Mark J. Seitz, han argumentado que instalaciones más pequeñas — administradas por la iglesia y otras organizaciones sin fines de lucro— con entornos familiares, son más adecuadas para cuidar a menores migrantes que los campamentos grandes del gobierno, ya sea bajo la administración del ex presidente Donald Trump o bajo la actual administración de Joe Biden.

El obispo Seitz ha celebrado misa en las instalaciones de Fort Bliss desde abril e incluso ha colectado oraciones de los menores en dicho campamento, incluyendo una que decía: "Diosito, le pido que me ayude a salir de aquí y que cuide de mi mamita".

A principios de junio, el obispo presentó algunas de estas oraciones de los menores, escritas en papel de colores, a un grupo de obispos de Estados Unidos y América Central, mientras el grupo se reunía en Illinois para buscar formas de que la iglesia pueda responder a los problemas de inmigración.

Más tarde ese mes, cuando el obispo estaba visitando una vez más a los niños en las instalaciones de Fort Bliss, una de sus dos misas fue cancelada porque una lluvia fuerte obligó a que el campamento cerrara ya que el revestimiento de las carpas no llegaba hasta el suelo y se produjo una filtración, manifestó el prelado a El Paso Times.

El periódico también informó el 30 de junio que el obispo había "hablado con niños con niveles elevados de angustia mental durante sus visitas, incluyendo una niña que había estado luchando contra el impulso de autolesionarse", y agregó que la religión y el arte han ayudado a los menores a afrontar el estrés que se vive en la instalación.

A principios de julio, miembros de la coalición favorable a los inmigrantes Welcome with Dignity pidieron a la administración de Biden que liberara a los menores y cerrara las instalaciones de este campamento, citando abusos. Muchos grupos también han protestado por la instalación, que abrió a fines de marzo, pidiendo su cierre.

Se espera que se publique un informe a finales de año.