El arzobispo Alexander Sample se dirige a la multitud de participantes en la Marcha por la Vida de la Costa Oeste, en San Francisco, CA, el 25 de enero del 2020. Antes de iniciarse la marcha por las calles de San Francisco, el arzobispo ofreció una invocación diciendo: “Padre, te pedimos que pronto venga el día en que no necesitemos reunirnos por ésta razón”. (Cortesía Arquidiócesis de San Francisco).
El arzobispo Alexander Sample se dirige a la multitud de participantes en la Marcha por la Vida de la Costa Oeste, en San Francisco, CA, el 25 de enero del 2020. Antes de iniciarse la marcha por las calles de San Francisco, el arzobispo ofreció una invocación diciendo: “Padre, te pedimos que pronto venga el día en que no necesitemos reunirnos por ésta razón”. (Cortesía Arquidiócesis de San Francisco).

SALEM — Más de 2.000 manifestantes rebozaron la plaza frente al Capitolio de Oregon el 25 de enero para recordar al Estado que los niños por nacer tienen derechos.

El padre Matt Libra, vicario de la arquidiócesis de Portland para las actividades Provida, expresó su esperanza en el futuro de la lucha contra el aborto.

El sacerdote Libra manifestó que, aunque los defensores de los niños por nacer aún tienen un camino largo por recorrer, “han avanzado grandemente”.

El religioso urgió a la multitud a educar a la familia y los amigos en difundir el mensaje que somos una comunidad de Dios y que los derechos de la comunidad son prioridad y no contradicen los derechos individuales.

Oregon por el Derecho a la Vida, la organización que aboga por los no nacidos conmemoró su quincuagésimo aniversario con la concentración realizada en las escaleras del Capitolio. Este año el evento regresó a Salem, su casa original, después de realizarse por varios años en la Plaza de Pioneer Square en Portland, desde el 2012.

El evento tuvo como invitada especial a Karen Gaffney, una mujer con Síndrome de Down que estudió en colegios católicos y se convirtió en atleta. Ahora, ella aboga por los derechos de los marginados de la sociedad, incluyendo personas con discapacidades y los niños por nacer. Ante un diagnóstico de Síndrome de Down, cada día más parejas eligen el aborto.

Al iniciar la manifestación, los participantes permanecieron en silencio mientras escuchaban el repicar de las campanas y un mapa digital marcaba el número de abortos realizados en Estados Unidos desde que se legalizó en 1973 —Cerca de 61 millones—.

La muchedumbre portó banderas azules con el letrero “Seres humanos en el vientre, titulares de derechos”. Otro letrero popular fue “Nuevo feminismo = Pro-mujer, Pro-hijo(a), Provida”.

Melody Durret, presidente de Derecho a la Vida en Oregon, manifestó que “Para ser Provida, necesitamos ser Pro-mujer”.

Después de los discursos, la multitud se dirigió hacia Salem, guiada por los estudiantes de Chesterton Academy, un colegio clásico católico en Mount Angel.

El Reverendísimo Sr. Alexander Sample presidió la Misa y Marcha por la Vida en San Francisco

El arzobispo Alexander Sample no pudo asistir el evento de Salem por haber sido invitado para presidir la Santa Misa en la Marcha por la Vida el 25 de enero en San Francisco. El arzobispo de San Francisco Salvatore Cordileone se encontraba en Roma, participando en las reuniones regionales periódicas con el Papa Francisco.

“Es con nuestro testimonio vivo del Evangelio que cambiaremos los corazones de muchos”, dijo el arzobispo Sample durante su homilía en la Catedral de Santa María de la Asunción en San Francisco. Pero, “tenemos que proclamarlo y nunca cansarnos ni perder la esperanza”.

El arzobispo, ahora miembro del Comité Provida de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, pidió rezar y ayudar a quienes enfrentan un embarazo no planeado y a quienes necesitan sanar después de un aborto.

El arzobispo Sample dijo que muchos obstinados en la cultura equivocada de hoy, piensan que el valor de un niño pareciera venir de si se desea o no.

“Esto es un error”, el arzobispo dijo, al explicar que la dignidad del ser humano es intrínseca y dada por Dios. La Ciencia, explicó, confirma esto, y demuestra que un niño por nacer nunca es solamente un tejido sino un ser humano único con su propio código genético.

“Es un horror pensar que un ser humano decida dar valor y dignidad a otro ser humano”, dijo el arzobispo a los fieles.

Decenas de seminaristas viajaron desde Mount Angel en Oregon, para unirse a los cientos de jóvenes que participaron en la Misa y la Marcha por la Vida en San Francisco.

“Ustedes son nuestra esperanza y dejarán su huella en este mundo al cambiar este horror en nuestra cultura y sociedad”, dijo el arzobispo dirigiéndose especialmente a los jóvenes, al predicar su homilía. “Nosotros contamos con ustedes”.

En una entrevista con la cadena de televisión EWTN en la Plaza Civil Center de San Francisco, el arzobispo expresó que él piensa que “la marea está cambiando”, porque los jóvenes están reconociendo la verdad acerca de los niños por nacer. El dijo que piensa que el surgimiento repentino de la presión proaborto puede ser “el último suspiro” de un movimiento que está en decaimiento.

Antes de iniciarse la marcha por las calles de San Francisco, el arzobispo ofreció una invocación diciendo: “Padre, te pedimos que pronto venga el día en que no necesitemos reunirnos por ésta razón”.