Marcos Sánchez de Mount Angel (centro) se une a la marcha a la vida el 18 de enero fuera de la Corte Suprema de Justicia de los EE.UU. “Estoy tan alegre de acudir a este llamado, de ser un apasionado de esta causa”, dijo Sánchez. (Cortesía de Marcos Sánchez)
Marcos Sánchez de Mount Angel (centro) se une a la marcha a la vida el 18 de enero fuera de la Corte Suprema de Justicia de los EE.UU. “Estoy tan alegre de acudir a este llamado, de ser un apasionado de esta causa”, dijo Sánchez. (Cortesía de Marcos Sánchez)
MOUNT ANGEL- Para Marcos Sánchez, residente de Mount Angel, trabajar para el movimiento pro-vida es mucho más que una actividad extra curricular, es un llamado.

“Estoy tan feliz de recibir este llamado, de ser un apasionado de esta causa”, dijo Sánchez quien tiene 18 años de edad. “Es algo qué tengo que hacer”.

Sánchez, un estudiante de primer año de la Universidad Comunitaria de Chemeketa en Salem y miembro de la parroquia St. Mary en Mount Angel, se ha involucrado en el movimiento pro-vida de Oregón y del resto del país, y logró reunirse con el vicepresidente Mike Pence en enero para hablar de la situación en Oregón.

Mientras Sánchez creció en una familia que está firmemente a favor del movimiento pro-vida, no supo lo divisivo que era el tema del aborto hasta que llegó a la secundaria y participó en La Cadena de la Vida de Salem, dónde él, acompañado de otros jóvenes, se paraba al lado del camino agitando pancartas con mensajes a favor de la vida mientras los carros pasaban.

“Un camión rojo se detuvo, y la señora que estaba sentada en la silla del pasajero casi me mata del susto”, dijo. “Llevaba dos niños en la parte de atrás, y empezó a gritar que si ella quisiera matar a sus hijos, ella podría hacerlo. Yo era un estudiante de secundaria y esta señora nos gritaba sólo por estar del otro lado de la calle con pancartas a favor del movimiento pro-vida. Me asusté, pero sabía que tenía que continuar”. Sánchez se dio cuenta de que no sabía defender sus creencias frente a alguien que piensa distinto. Esto cambió después de que como parte de su preparación para recibir la confirmación, asistió al Campamento Joshua, un programa de la organización Derecho a la Vida de Oregón (Oregon Right to Life).

Este campamento, que ahora se llama “Launch”, dura cuatro días y les da a los jóvenes la información básica acerca de temas de vida, incluyendo el aborto, la fertilización in vitro, el estudio sobre las células embrionarias y el suicidio asistido por un médico. La experiencia cambió a Sánchez ya que de ser un asistente pasivo en las demostraciones pasó a ser una fuerza activa en el movimiento pro-vida. “No sólo vi la realidad del aborto y lo que realmente pasa durante el procedimiento”, dijo Sánchez, “sino que también aprendí a defender mis creencias y cómo hablar con la gente acerca este tema tan controversial”.

Por ese entonces, Sánchez era estudiante de tercer año en la escuela de secundaria John F. Kennedy, y con 20 miembros, fundó el Club de la Vida. El club realizó una venta de artículos horneados con el objetivo de recolectar dinero para los centros locales de embarazadas y, para poder educar a sus compañeros acerca de temas a favor de la vida, trajo parlantes del Derecho a la Vida de Oregón y de Estudiantes por la Vida (Students for Life).

En el último año de estudio de Sánchez, el club llegó a tener 40 miembros, un grupo cuantioso para una escuela de 186 estudiantes. Sin embargo, la controversia aumentó con el número de actividades, incluyendo una protesta en contra del aborto.

La protesta fue parte de un movimiento patrocinado por el grupo Estudiantes por la Vida ocurrió el 11 de abril del 2018. La idea era salir de clase a las 10 de la mañana y guardar silencio por 15 minutos, lo cual dice Sánchez, representaba un segundo por cada aborto realizado al día en las instalaciones de Planned Parenthood.

Sabiendo que la protesta sería controversial, Sánchez no se sorprendió cuando fue el único que salió de clase.

“Yo sabía que era el único, pero no podía simplemente sentarme y guardar silencio”, dijo. “Yo literalmente tuve que salir y ser la voz y el defensor de los que no tienen voz. Eso es lo que tengo que hacer, ese es mi llamado”.

Karen Cooper-Ray, una de las maestras de Sánchez y la consejera del club en el JFK, dijo “su trabajo en la escuela secundaria fue muy importante porque aunque habían chicos que decían estar a favor de la vida, con frecuencia no sabían explicar su posición en frente de los demás. Marcos se aseguró de que tuvieran las herramientas y los argumentos lógicos y morales para sustentar su punto de vista”.

Durante el verano del 2018, luego de graduarse como uno de los mejores estudiantes de su clase, Sánchez ingresó como interno en Derecho a la Vida de Oregón, trabajando en quioscos de información y eventos alrededor del estado. Él dijo que la experiencia le ayudó a profundizar su papel en el movimiento pro-vida, viéndolo más como un ministerio de vida y no sólo como una actividad extra curricular.

En el otoño, Sánchez empezó a estudiar en la Universidad Comunitaria de Chemeketa, planeando convertirse en enfermero certificado y partero. También decidió traer a más estudiantes del grupo por la vida e incrementar el activismo del club en el campus.

Su constante trabajo con Estudiantes por la Vida de América, incluyendo dos años de secundaria participando en la hermandad de liderazgo Thaddeus Stevens, le dio la oportunidad de volar a Washington D.C. en enero, asistir a la Marcha Anual por la Vida con la organización y participar en una mesa redonda con Pence.

“Compartimos nuestras historias con el vicepresidente Pence, le contamos lo que encontramos en el campus, lo que hemos hecho para crear una cultura de la vida… le dije que los jóvenes defensores del movimiento pro-vida están luchando en Oregón, el estado con más accesibilidad al aborto de la nación”, dijo Sánchez quién se sentó directamente enfrente del vicepresidente.

“Cuando él se dirigió a los líderes estudiantiles, nos miró y dijo, ‘ésta es la generación pro-vida y ustedes necesitan hacer presencia e impulsar una cultura de la vida en el país’. Escuchar eso y vivir esta experiencia me llenó de entusiasmo”.

El apasionado activismo de Sánchez con el movimiento pro-vida continuará durante los siguientes meses. En marzo será uno de los estudiantes que viajarán a Australia donde pasarán una semana en diferentes universidades hablando acerca del aborto.

“Sólo estamos tratando de expandir el movimiento pro vida en Australia creando una cultura mundial de la vida”, dijo Sánchez.

“Realmente mi vida ha cambiado”, dijo Sánchez refiriéndose a su trabajo en el movimiento pro-vida. “He crecido de tantas formas, a través de todos los retos y los momentos difíciles, pero nunca miro hacia atrás”.

Valladares-Cormier, miembro de la parroquia St. Paul en Silverton, es una estudiante en la Universidad Franciscana en Steubenville, Ohio.