Un manifestante cerca de la Casa Blanca en Washington sostiene las manos arriba, el 30 de mayo de 2020. Las manifestaciones continúan después de que un oficial de policía blanco en Minneapolis fuera grabado en video por una transeúnte el 25 de mayo presionando su rodilla sobre el cuello de George Floyd, un afroamericano, que más tarde murió en un hospital. (CNS Foto/Tom Brenner, Reuters).
Un manifestante cerca de la Casa Blanca en Washington sostiene las manos arriba, el 30 de mayo de 2020. Las manifestaciones continúan después de que un oficial de policía blanco en Minneapolis fuera grabado en video por una transeúnte el 25 de mayo presionando su rodilla sobre el cuello de George Floyd, un afroamericano, que más tarde murió en un hospital. (CNS Foto/Tom Brenner, Reuters).

WASHINGTON (CNS) — El asesinato de George Floyd en Minneapolis "fue insensato y brutal, un pecado que clama justicia al cielo" y las protestas que tienen lugar en todo el país “reflejan la ira y frustración justificada" de millones de estadounidenses que hoy sufren a causa del racismo, dijo el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.

"Pero la violencia de las noches recientes es autodestructiva y contraproducente", dijo el arzobispo José H. Gómez, de Los Ángeles. "Nada se gana con la violencia y si se pierde tanto. Enfoquemos nuestra mirada hacia un cambio verdadero y perdurable".

Es cierto lo que dijo el Rev. Martin Luther King Jr. que “los disturbios son el lenguaje de los que no son escuchados", continuó el arzobispo.

"Deberíamos escuchar con mucha atención ahora mismo. Esta vez, no debemos dejar de escuchar lo que la gente dice mediante su dolor. Tenemos que erradicar de una vez por todas, la injusticia racial que aún infecta demasiadas áreas de la sociedad estadounidense".

¿Cómo es posible que en los Estados Unidos de América se le quite la vida a un hombre negro mientras no se responden sus llamadas de auxilio y que su asesinato sea grabado mientras ocurre?, se pregunta el arzobispo Gómez.

Floyd, de 46 años, fue arrestado el 25 de mayo por la policía, bajo sospecha de falsificación. Una vez que fue esposado, un oficial blanco lo inmovilizó en la calle, poniéndole su rodilla en el cuello durante ocho minutos. Un video ampliamente circulado en Internet muestra a Floyd diciendo repetidamente: "no puedo respirar" y aparentemente pierde el conocimiento o muere. Más tarde, Floyd fue llevado al hospital en donde fue declarado muerto.

Los cuatro oficiales involucrados en el arresto fueron despedidos; Derek Chauvin, el ex oficial que puso su rodilla sobre Floyd, fue arrestado el 29 de mayo y acusado de los delitos de homicidio y asesinato en tercer grado. La Fiscalía estatal y el Departamento de Justicia de los Estados Unidos adelantan la investigación.

La declaración del arzobispo Gómez del 31 de mayo siguió a un comunicado conjunto de los obispos presidentes de siete comités de la USCCB emitido el 29 de mayo. Entre los comités se incluyen el Comité Especial contra el Racismo, el Subcomité de Asuntos Afroamericanos y los Comités Provida, Política Interna, Diversidad Cultural, Asuntos Ecuménicos e Interreligioso, y los Comités de la Campaña Católica para el Desarrollo Humano.

Los obispos expresaron sentirse “con el corazón destrozado, enfermos e indignados de ver el video del asesinato de un hombre afroamericano frente a nuestros propios ojos... Esta es la llamada más reciente a la que cada uno de nosotros debe responder con un espíritu de verdadera conversión", dijeron.

“Estoy orando por Floyd y sus seres queridos”, dijo el arzobispo Gómez, y “en nombre de mis hermanos obispos, comparto la indignación de la comunidad afroamericana y de quienes están con ellos en Minneapolis, Los Ángeles y en todo el país".

"La crueldad y la violencia que sufrió no refleja la bondad de la mayoría de los hombres y mujeres del cuerpo policial quienes llevan a cabo sus deberes con honor", dijo el arzobispo.

“Sabemos y confiamos en que las autoridades civiles investigarán su asesinato cuidadosamente y se asegurarán de que los responsables sean castigados".

Las protestas que están en curso en muchas ciudades de Estados Unidos "reflejan la justificada frustración y la ira de millones de nuestros hermanos y hermanas que experimentan humillación, indignidad y oportunidades desiguales sólo por su raza o el color de su piel", declaró el arzobispo Gómez.

"El racismo ha sido tolerado por mucho tiempo en nuestra forma de vida y esto no debería permitirse en los Estados Unidos", señaló.

Mons. Gómez dijo que “la violencia de las noches recientes es autodestructiva y contraproducente”. 

"La protesta legítima no deben ser explotada por personas que tienen valores y agendas diferentes. Quemar y saquear comunidades, arruinando los medios de vida de nuestro prójimo, no promueve la causa de igualdad racial y dignidad humana", dijo. 

"No debemos permitir que se diga que George Floyd murió fue en vano", dijo el arzobispo Gómez. 

“Debemos honrar el sacrificio de su vida eliminando el racismo y el odio de nuestros corazones y renovando nuestro compromiso de cumplir la sagrada promesa de nuestra nación: ser una amada comunidad con vida, libertad e igualdad para todos".

Traducido y editado por Patricia Montana/El Centinela.