Los obispos de Estados Unidos pidieron al presidente Donald Trump y al fiscal general William Barr detener las ejecuciones federales programadas para esta semana.

“Le decimos al presidente Trump y al fiscal general Barr: Suficiente. Detengan estas ejecuciones”, escribieron los prelados en un comunicado publicado el 22 de septiembre.

“Luego del primer asesinato registrado en la Biblia, Dios no acabó con la vida de Caín, sino que la preservó, pidiéndole a otros que no mataran a Caín".

"Como Iglesia, tenemos que dar ayuda concreta a las víctimas de la violencia y tenemos que alentar la rehabilitación y la restauración de quienes la cometen”, destacaron los obispos.

Los prelados recordaron que los últimos Papas: San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco han destacado que “las ejecuciones son completamente innecesarias e inaceptables”.

El texto está firmado por el Arzobispo Paul Coakley, Jefe del Comité de Asuntos Nacionales y el Arzobispo Joseph Naumann, jefe del Comité Provida del Episcopado, que a comienzos de este mes compartió que su padre fue asesinado cuando él aún no nacía.

En un video, el Prelado resaltó que “el asesinato es un mal indescriptible. Quienes perpetran ese crimen han infligido una gran injusticia, no solo a la persona asesinada sino también a sus seres queridos”.

Ante esta realidad, “el sistema de justicia penal tiene la responsabilidad de proteger a los inocentes de la victimización y detener la realización de crímenes violentos. Sin embargo, en Estados Unidos en 2020, tenemos la capacidad de proteger a la sociedad de criminales violentos sin recurrir a la pena de muerte”.

El Catecismo de la Iglesia Católica describe la pena de muerte como “inadmisible”, citando la efectividad de los sistemas de detención y la invariable dignidad de la persona, así como la importancia de dejar abierta la posibilidad de la conversión.

Entre las ejecuciones programadas para esta semana está la de Christopher Vialva, quien será ejecutado este jueves 24 de septiembre por inyección letal. Será el séptimo en morir ejecutado en los últimos tres meses en Estados Unidos.

Vialva fue condenado por matar a dos jóvenes ministros en 1999, quienes rezaron, hablaron de Dios y rogaron por sus vidas antes de morir.

El 7 de julio de este año, varios obispos de Estados Unidos se unieron a una declaración en la que más de mil líderes se opusieron a la reanudación de las ejecuciones federales.

El presidente Donald Trump ha defendido el uso de la pena de muerte y ha afirmado que su apoyo a esta medida no ha impactado en su postura provida.

Traducido y adaptado por Walter Sánchez Silva. Publicado originalmente en CNA