El Papa Francisco saluda a una mujer y un niño durante una misa del 8 de julio en la Basílica de San Pedro en el Vaticano para conmemorar el sexto aniversario de su visita a la isla de Lampedusa, en el sur del Mediterráneo. (CNS Photo / Vatican Media)
El Papa Francisco saluda a una mujer y un niño durante una misa del 8 de julio en la Basílica de San Pedro en el Vaticano para conmemorar el sexto aniversario de su visita a la isla de Lampedusa, en el sur del Mediterráneo. (CNS Photo / Vatican Media)
El el sexto aniversario de su visita a Lampedusa, el Papa Francisco celebró una Misa “privada” en la Basílica de San Pedro del Vaticano a la que pudieron asistir solamente 250 invitados, entre ellos, Obispos que concelebraron con el Santo Padre y numerosos asistentes sociales y voluntarios que trabajan en la Iglesia a favor de los migrantes y refugiados.



“En este sexto aniversario de mi visita a Lampedusa, pienso en los “u´ltimos” que todos los di´as claman al Sen~or, pidiendo ser liberados de los males que los afligen. Son los u´ltimos engan~ados y abandonados para morir en el desierto; son los u´ltimos torturados, maltratados y violados en los campos de detencio´n; son los u´ltimos que desafi´an las olas de un mar despiadado; son los u´ltimos dejados en campos de una acogida que es demasiado larga para ser llamada temporal. Son solo algunos de los u´ltimos que Jesu´s nos pide que amemos y ayudemos a levantarse”, exclamó el Pontífice durante su homilía.



Sin embargo, el Papa Francisco añadió que “desafortunadamente, las periferias existenciales de nuestras ciudades esta´n densamente pobladas por personas descartadas, marginadas, oprimidas, discriminadas, abusadas, explotadas, abandonadas, pobres y sufrientes”.



Por ello, el Santo Padre lanzó un llamado a todos los fieles católicos “en el espi´ritu de las Bienaventuranzas, estamos llamados a consolarlas en sus aflicciones y a ofrecerles misericordia; a saciar su hambre y sed de justicia; a que sientan la paternidad premurosa de Dios; a mostrarles el camino al Reino de los Cielos”.



“¡Son personas, no se trata solo de cuestiones sociales o migratorias! “No se trata solo de migrantes”, en el doble sentido de que los migrantes son antes que nada seres humanos, y que hoy son el si´mbolo de todos los descartados de la sociedad globalizada”, destacó el Papa.