VATICANO (ACI).- “Señor Jesús, te confiamos nuestro espíritu, acógelo”, fue la oración que el Papa Francisco sugirió rezar ante Jesús Niño en el pesebre.

Con esa frase “le estamos pidiendo que nuestra existencia sea una buena vida según el Evangelio”, agregó el Santo Padre durante el Ángelus del 26 de diciembre de 2017, fecha en que también la Iglesia recuerda al primer mártir cristiano, San Esteban.

En esa ocasión, el Papa Francisco destacó la estrecha relación que existe entre la celebración de la Navidad y la festividad de San Esteban.

Al momento de su muerte, Esteban suplica a Jesús que acoja su espíritu. “Cristo resucitado, de hecho, es el Señor, y es el único mediador entre Dios y los hombres, no solo en el momento de nuestra muerte, sino que también en cada instante de la vida. Sin él no podemos hacer nada”, dijo el Santo Padre.

“Jesús es nuestro mediador y no solo nos reconcilia con el Padre, sino también entre nosotros. Él es la fuente del amor que nos abre a la comunión con los hermanos, eliminando todo conflicto y resentimiento”, agregó.

De igual forma, durante el Ángelus de este 26 de diciembre el Papa Francisco aseguró que San Esteban “imita fielmente el gesto de Jesús, es una invitación dirigida a cada uno de nosotros a acoger con fe de las manos del Señor aquello que la vida nos reserva de positivo y también de negativo”.

El Papa invitó a los fieles a “rezar con insistencia el Espíritu Santo para que derrame sobre nosotros el don de la fortaleza que sana nuestros miedos, nuestras debilidades, nuestras pequeñeces y alarga el corazón para perdonar, perdonar siempre”.

De este modo, el Papa invocó la intercesión de la Virgen y de San Esteban para que “su oración nos ayude a confiar siempre en Dios, especialmente en los momentos difíciles, y nos sostenga en el propósito de ser hombre y mujeres capaces de perdón”.