Queridos Lectores:

La alegría y entusiasmo por el mensaje de esperanza al comenzar un nuevo año tristemente se interrumpió muy pronto con episodios de violencia y derramamiento de sangre. La alta tensión política entre Irán y Estados Unidos en territorio iraquí marcó el inicio del 2020, exacerbando un clima de preocupación y ansiedad en el mundo entero.

Una sucesión de ofensivas entre los dos países se produjo recientemente. Al final del año, un contratista estadounidense murió en un ataque con cohetes lanzado por Irak contra la base de Kirkuk, una región petrolera localizada al norte de Bagdad. Varios militares estadounidenses e iraquíes resultaron heridos en el ataque. Estados Unidos responsabilizó de la agresión a las milicias chiitas iraquíes, respaldadas por la Guardia Revolucionaria iraní.

En respuesta, Estados Unidos ejecutó una serie de bombardeos a cinco de las bases y depósitos de armas pertenecientes a las milicias armadas proiraníes en Irak, dando de baja a veinticinco de sus integrantes e hiriendo a más de cincuenta, según informó el pentágono.

Ante los ataques aéreos, Irán lanzó acusaciones contra Estados Unidos con acusaciones de  “Evidenciar el apoyo al terrorismo y su desprecio a la independencia y soberanía de los países”, amenazando con posibles consecuencias y miembros de las milicias chiitas y manifestantes simpatizantes asaltaron la Embajada americana en Bagdad e ingresaron a sus instalaciones por la fuerza, al grito de “Muerte a América!”, causando destrozos y quemando parte del muro que rodea las instalaciones.

Debido al incremento de los niveles de amenaza por los eventos sucedidos en Iraq, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Mark Esper autorizó el despliegue urgente de más tropas en la región para “garantizar la protección de nuestra gente e intereses en cualquier lugar del mundo”, según manifestó en comunicado de prensa, al tiempo que lanzó una advertencia a las milicias proiraníes en Irak apoyadas por Irán,  ante la campaña de provocaciones contra los intereses de Estados Unidos en Oriente Medio.

Estados Unidos efectuó un ataque aéreo con misiles lanzados desde un dron MQ-9 Reaper, según fuentes de Washington, en el Aeropuerto Internacional de Bagdad, en el cual resultaron abatidos el poderoso general Qasem Soleimani, comandante de la fuerza élite Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán y Abu Madhi Al Mohandes, vicepresidente del grupo de las milicias chiíes iraquíes Fuerzas de Movilización Popular (FMP). Las autoridades iraquíes informaron que además fallecieron cinco personas más en el ataque.

“Actuamos para parar una guerra. No actuamos para iniciar una guerra” dijo el presidente Trump.

El Líder Supremo de Irán Ali Jamenei, califico a Soleimani de “mártir” y manifestó que “una venganza severa espera a los criminales que han manchado sus manos con las de Soleimani y las de los otros mártires”.

Por su parte, el presidente de Irán Hassan Rouhani aseguro que su país “tomará venganza por este crimen atroz”.

¿Qué se espera que suceda ahora?

“Todos tienen miedo a una guerra y esto sería una cosa tremenda porque ya las familias iraquíes están dispersas por todo el mundo; tienen un hijo en un país, otros en otro y así” expresó Monseñor Shlemon, obispo auxiliar de Bagdad, Irak a la agencia de noticias ACI Prensa.

Por su parte, el nuncio apostólico en Irán manifestó también su preocupación en entrevista a los Medios del Vaticano: “El papa fue informado de lo que está sucediendo en estas horas en toda la región y también en Irán, después del asesinato del general Soleimani. Todo crea preocupación y nos muestra lo difícil que es construir y creer en la paz”, explicó.

El religioso hizo un llamado para “bajar la tensión, para creer en el diálogo, renunciar al conflicto y fortalecernos con las armas de la justicia y la buena voluntad”, enfatizó.

El papa Francisco hizo el siguiente llamado por la paz: “En tantas partes del mundo se siente el terrible aire de tensión. La guerra solo trae muerte y destrucción. Hago un llamamiento a todas las partes a mantener encendida la llama del diálogo y del autocontrol y evitar la sombra de la enemistad”. Con estas palabras pronunciadas por el Santo Padre después de rezar la oración mariana del Ángelus el primer domingo de enero, dirigió un fuerte llamamiento por la paz en el mundo, e invitó a orar en silencio para que el Señor nos conceda esta gracia.

En este contexto, se ve una amenaza latente en la sombra. Es una situación difícil y complicada en la cual se hace necesario aplacar la ira, calmar el odio en los corazones e iniciar un camino de perdón y reconciliación, utilizando el diálogo como la herramienta que ha comprobado ser la más eficaz para hallar solución a todo conflicto.

Los esfuerzos de los líderes de ambos países y del mundo, necesitan estar orientados a ‘trazar un camino de paz, aunque los obstáculos parezcan insuperables’, como dijo el papa.

Aunque el camino resulte largo y pedregoso, debido al poder político y los intereses en juego de las respectivas naciones involucradas, el diálogo siempre será la opción más viable para resolver la crisis y todos los esfuerzos que se hagan en esta dirección, es el único camino para los discípulos de Jesús. Con la violencia todos perdemos, la vida siempre pierde. El Dios de la Paz y el mundo les recompensarán su voluntad de paz.

Pese a que el clima de tensión parece haber bajado un poco, sigue captando la atención del mundo. Esta por verse el curso que seguirá la afrenta internacional.