El cierre de El Centinela es una noticia muy triste. Se acaba una publicación que ha sido la voz de los inmigrantes hispanos durante estos 27 años, desde su creación en noviembre de 1995.

Se silencia la voz de una comunidad que ha dado vida con sus tradiciones y cultura a esta parte del país. Una comunidad vibrante que con su fe ha enriquecido a la Iglesia Católica. Una publicación en español que ha sido una expresión continua de la realidad imposible de ignorar.

 

Durante 20 años, tuve el privilegio de ser la directora de El Centinela. El 7 de septiembre de 1999, inicié este importante capítulo de mi carrera periodística en Oregon Catholic Press. Oportunidad que obtuve gracias a la confianza de mi mentor y director, Robert Pfohman.

 

Gracias a él se abrió una puerta que dio paso a esta gran experiencia, por la que decidí quedarme en los Estados Unidos y convertirme en ‘centinela’ de mi comunidad. 

 

Fueron años escribiendo historias en español para nuestros lectores. Esos lectores que no recibirán nuestra edición mensual a partir del primero de octubre de 2022.

 

Se cierra un ciclo importantísimo, porque escribimos la historia de una comunidad que busca abrirse paso en este país.

 

la historia de una comunidad inmigrante que hace presencia con su tradición, cultura y diversidad.

 

Una comunidad que nos muestra la riqueza infinita, si miramos más allá de las fronteras de este país.

 

El Centinela abrió un canal constante de comunicación con los inmigrantes del estado de Oregon.

 

Al ver mi experiencia escribiendo para transmitir los sentimientos y retos que enfrentan día a día, puedo decir que sus historias me han cambiado la vida.

 

He aprendido con cada testimonio. He vivido sus experiencias y este periódico las ha dado a conocer en cada una de sus páginas.

 

Durante estos años evolucionamos como publicación y llegamos a este momento en el que las redes sociales, son vitales en el ejercicio de la información.

 

Cada página impresa guarda la historia que es efímera, si vemos la velocidad con que se mueven las redes sociales. En estas páginas quedarán esas voces de inmigrantes, que hoy pasan a la historia con el cierre de esta publicación.

 

Me llena de satisfacción saber que los cientos de testimonios que se encuentran escritos en estas páginas fueron compartidos con nuestra publicación hermana, Catholic Sentinel.

 

Pues decidimos construir un puente de información para seguir siendo la voz de los inmigrantes de fe en los dos idiomas inglés y español.

 

Esas voces están escritas en cada línea que dio sentido a nuestros titulares. Voces que hablan de la lucha, el sacrificio, la fe y la esperanza.

 

Voces que nos muestran que hay una historia. Voces de las que El Centinela fue eco durante estos 27 años en que se escribió su historia.