Francisco Lara/El Centinela 
 Rocío Rios, Directora de El Centinela.
Francisco Lara/El Centinela
Rocío Rios, Directora de El Centinela.

Queridos Lectores:

Han sido 20 años de contar historias. Son 20 años muy importantes de estar cerca de cada uno de ustedes a través de las páginas de El Centinela.

Puedo decir que son años que han enriquecido mi vida a través de cada historia, cada testimonio, cada uno de nuestros encuentros en las diferentes actividades que compartimos durante este tiempo.

Durante estos años, les puedo asegurar que he estado muy cerca de cada uno y sobre todo, de las voces de los inmigrantes mexicanos, en particular, pues este valioso grupo humano es el que da la vitalidad a nuestra comunidad hispana en esta parte del país.

Y hoy que escribo mi última columna en esta edición de El Centinela, quiero antes que nada agradecer a cada uno de ustedes por su fidelidad conmigo, y sobre todo con El Centinela, pues mes a mes establecimos una gran comunicación.

Un canal de comunicación abierto, por medio del cual fuimos parte de la misma familia. La familia católica hispana. Sí, todos ustedes me recibieron desde hace casi 20 años como directora de este periódico en español y con el tiempo me convertí en “Centinela” de la comunidad. Me recibieron con las historias que he contado para mostrar el valor de cada hispano de fe en nuestra comunidad.

Me recibieron también en sus casas, con la confianza de abrir la puerta a la hora de una entrevista. Me recibieron por teléfono cuando no pudimos vernos en persona, y compartieron sus testimonios de dolor, fe, esperanza, temor, compromiso y gracias a sus voces pude dar vida a cada historia que ha llenado una a una las páginas de este gran periódico.

Yo podría repasar miles de testimonios que se encuentran en las ediciones de El Centinela de estos casi 20 años. Quizás, si me detengo podría recordar las voces que le han dado vida. Voces que me han llenado de gran admiración, pues si pienso en las historias de los trabajadores del campo, veo el sacrificio inmenso que viven cada día. O las otras voces de los líderes de nuestra comunidad. Ellos que han seguido sin duda la realidad y han luchado por los derechos de los inmigrantes.

El Centinela ha hecho eco a todas esas voces a través de sus páginas. Han sido años de no dormir muchas veces, pensando en el desarrollo de las noticias al día siguiente o el impacto de las decisiones en el tema migratorio. Pues todo esto nos afecta a cada uno. Y lo he vivido de primera mano.

Ese impacto de cada decisión ha sido lo que me ha mantenido al frente de esta publicación, que es una parte importantísima de mi vida tanto como inmigrante, como periodista.

Llegué a los Estados Unidos y me encontré con esta gran oportunidad de hacer crecer esta publicación. Hoy veo la gran evolución de este periódico y me voy muy satisfecha.

Y con esa satisfacción estoy lista para empezar otro reto. Para abrir otra puerta. Cierro esta, con la convicción de que he servido plenamente a mi comunidad y que en cada historia he dejado parte de mi vida y por supuesto, la vida de quienes la han compartido conmigo.

Sólo me queda decir, que estos 20 años han sido maravillosos. Un tiempo de gran reconocimiento a través de los premios que ganamos año tras año, en el Catholic Press Association of the United States (CPA).

Mirando al pasado y a quienes estuvieron ahí el primer día, mis agradecimientos especiales para John Limb Publisher Emeritus of Oregon Catholic Press; Wade Wisler, Publisher of Oregon Catholic Press; Robert Pfohman, Former Editor of the Catholic Sentinel; Vicky Demezas, Former Managing Editor of the Spanish Department; Jon DeBellis, Former Reporter and News Editor of Catholic Sentinel; Kim Nguyen, fotógrafa de El Centinela, Antonio Andraus Burgos, Corresponsal de Informes Especiales de Latinoamérica y Pedro Rubalcava, Music Development Director of OCP.

Cada uno de ellos, en particular Robert Pfohman, ha estado a mi lado durante todos estos años y su profesionalismo me ha enriquecido inmensamente. Mi agradecimiento eterno por su confianza y apoyo editorial para El Centinela.


¡Gracias a cada uno de mis lectores y que Dios los bendiga!