Foto Servicio Católico de Noticias
Hermosa vista de Roma en esta época del año.
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Hermosa vista de Roma en esta época del año.

En esta época de fin de año, los mensajes del Papa Francisco tienen eco en la vida de los católicos. Al concluir el año de la Divina Misericordia y cerrar la Puerta Santa, la clave del año se concluye al decir que debemos seguir viviendo con la misericordia en los corazones.

En una de sus recientes homilías nos dijo: "Dios revela el misterio de la salvación a los pequeños, no a los sabios y entendidos". Haciendo referencia a las lecturas del día, el Santo Padre se ha detenido sobre la virtud de los pequeños que es el temor de Dios, no miedo, sino humildad.


"La alabanza de Jesús al Padre” que narra el Evangelio de Lucas, es porque el “Señor revela a los pequeños los misterios de la Salvación, el misterio de sí mismo”.  Así, el Pontífice ha subrayado la preferencia de Dios por quien sabe entender sus misterios, no los sabios y los entendidos, sino el “corazón de los pequeños”.

En esta misma línea ha hablado además de los pequeños protagonistas de la Navidad. “Después, en Navidad veremos esta pequeñez: un niño, un establo, una madre, un padre… Las cosas pequeñas”, ha observado. Corazones grandes –ha señalado– pero actitudes pequeñas.

Y esas son las actitudes que nos llevarán a vivir esta época del año. Una época de cierres y de vida en familia en la cual, el sentimiento de gratitud debe reinar. Y si reina podremos ver en el otro el gran valor que existe. Que esta Navidad abramos los ojos con la mirada de la Misericordia para ver los pequeños detalles de la vida.