Foto Ed Langlois
El Arzobispo Alexander Sample escucha a los jóvenes que participaron de la reunión local del V Encuentro en Salem, con la Arquidiócesis de Portland.
Foto Ed Langlois
El Arzobispo Alexander Sample escucha a los jóvenes que participaron de la reunión local del V Encuentro en Salem, con la Arquidiócesis de Portland.

Durante el Encuentro del mes pasado en Salem, el llamado por la unidad de la Iglesia que hizo el Arzobispo Alexander Sample fue recibido con un aplauso emotivo y un par de lágrimas de los líderes Hispanos Católicos de la región. 

Ese día, se hizo claro que la falta de unidad no surge cuando nos aferramos a nuestros propios valores culturales, eso es simple devoción, sino cuando no somos capaces de disfrutar las diferencias legítimas. 

En muchas conversaciones en Salem, los Latinos hablaron de que su cultura les dio los regalos de la espontaneidad, flexibilidad, aprecio por los niños y de mantener las tradiciones católicas por generaciones.

Al mismo tiempo, muchos dijeron que admiran la organización y planeación de la cultura angla. El Padre Lucas Laborde, misionero Argentino en Oregón, recientemente dijo que le inspira la idea de que en este país cualquier cosa se puede lograr y de que cada persona tiene cualidades positivas. 

Estos dos grupos de valores existen casi siempre en armonía, pero a veces crean conflictos en nuestras parroquias. Personas con opiniones opuestas pueden sentirse exasperadas. Sin embargo, no podemos estancarnos en estar irritados, por el contrario, debemos abrir nuestros corazones y aprender de los demás para ayudar a que nuestra Iglesia sea mejor.

Es importante recordar que nosotros los Católicos podemos unirnos aunque veamos el mundo de una forma diferente, por supuesto, dentro de ciertos límites. De hecho, el enriquecimiento cultural es una de las glorias de una Iglesia global como la nuestra. Aquí hay un ejemplo cercano a nuestro hogar.

Muchos de nuestros lectores asumen que nuestro periódico en español, El Centinela, contiene mayoritariamente traducciones del contenido del Catholic Sentinel. Esto no es verdad. Los dos periódicos presentan historias diferentes y desde diferentes ángulos.  Esto ocurre porque la parte de la iglesia que habla español tiene diferentes necesidades e intereses que la parte de la iglesia que habla inglés, Birmano, Polaco, Tagalo, Vietnamita y Zou. En ciertas ocasiones, el Catholic Sentinel y El Centinela traducen historias. Esto ocurre de parte y parte. Ambos periódicos, y la Iglesia en general se enriquecen por ello. 

Este tipo de intercambio debería ocurrir en parroquias, colegios católicos y organizaciones de la Iglesia alrededor de todo Oregón.

 

Ed Langlois, Catholic Sentinel