Ed Langlois y Rocío Ríos realizan trabajos en las instalaciones del periódico en esta fotografía de archivo. Ed Langlois, quien comenzó como reportero en el Catholic Sentinel en 1993, es el director editorial de ambos periódicos desde 2016. (Foto: El Centinela)
Ed Langlois y Rocío Ríos realizan trabajos en las instalaciones del periódico en esta fotografía de archivo. Ed Langlois, quien comenzó como reportero en el Catholic Sentinel en 1993, es el director editorial de ambos periódicos desde 2016. (Foto: El Centinela)

Las oficinas de los periódicos son pequeñas. Gracias a esto, durante 16 años me sentí parte de El Centinela, incluso antes de convertirme en el director editorial.

Como reportero del Catholic Sentinel, mi estación de trabajo estaba a cuatro pies del escritorio de Rocío Ríos, la activa y brillante editora que trabajó en el Centinela desde el 2000 hasta el 2019.

Podía estirar la mano y robar trozos de sus almuerzos, que eran deliciosos. Y lo que es más importante, noté su energía y me maravillé de su valerosa compasión por la comunidad.

Ahora, como director editorial del Catholic Sentinel, trabajo estrechamente con Patricia Montana, editora de El Centinela durante más de un año. Su celo y amor por la gente ya son legendarios en mi mente.

En un reciente viaje al sur de Oregon para reunirnos con sobrevivientes de los principales incendios, me exprimió hasta la última gota de energía; ella seguía buscando fuentes mucho después de que yo quería estar con mis pies arriba descansando.

Las entrevistas de Montana van mucho más allá de los hechos. Ella demuestra una compasión genuina por la gente.

El Centinela y sus líderes han dado un buen nombre al periodismo católico.

En 1995, cuando El Centinela comenzó, ya trabajaba yo para el Catholic Sentinel.

El arzobispo William Levada era consciente que la parte de habla hispana de la iglesia estaba en ascenso y merecía ser escuchada. Todo el mundo lo sabía. 

Cuando el Catholic Sentinel comenzó en 1870, el periódico fue una declaración audaz de los inmigrantes católicos irlandeses que de alguna manera escaparon a la intolerancia y discriminación desde las costas de la Isla Esmeralda y viajaron a través del Sendero de Oregon.

Una vez aquí, se enfrentaron al desprecio del llamado establecimiento, que pensaba que los irlandeses eran antiamericanos fastidiosos. El Sentinel ayudó a presentar a los irlandeses en la vida pública con dignidad.

El Centinela está haciendo lo mismo ahora con los inmigrantes católicos hispanos.

El periódico cuenta historias de una fe fuerte y hermosa. También declara una gran sed de justicia y equidad que es parte de la Escritura, parte de la doctrina de la iglesia y parte del ADN local aquí al final del Sendero de Oregon.

El Centinela, como ninguna otra publicación en Oregon, ha documentado una historia americana grandiosa; un pueblo que emerge de las sombras para tomar la merecida tierra prometida por Dios.

Y El Centinela cuenta la historia protegida por la fe, que muchos diarios seculares temen mencionar pero que al hacerlo pierden alrededor del 70% de la verdad cuando se trata de la comunidad hispana.

Animo a los católicos de habla inglesa como yo, a leer El Centinela regularmente. Permite que te enseñe un poco de español. Pero, sobre todo, deja que te recuerde de nuevo que Dios sigue trabajando, liberando a su amado pueblo.

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Ed Langlois, quien comenzó como reportero en el Catholic Sentinel en 1993, es el director editorial de ambos periódicos desde 2016.