Archivo Personal
El Padre José Luis González aparece durante la celebración de las confirmaciones en Santa Ana, Gresham en 2011.
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El Padre José Luis González aparece durante la celebración de las confirmaciones en Santa Ana, Gresham en 2011.

En esta nueva sección de El Centinela vamos a tener como personaje a los sacerdotes de nuestra comunidad. Ese refugio espiritual que encontramos en cada uno de ellos y que es invaluable en nuestra experiencia como inmigrantes. En esta primera entrevista podremos conocer la vida del Padre José Luis González, párroco de la Iglesia Santa Ana, en Gresham.

Méxicano de nacimiento es un inmigrante que entiende la realidad de nuestra comunidad. Llegó a la Arquidiócesis de Portland en el 2004 invitado por el Arzobispo John Vlazny (ahora Arzobispo Emérito).

E.C. Ser inmigrante: ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Cómo ha sobrevivido? 

Padre José Luis González. Mi experiencia como inmigrante, si es que se le puede llamar así, yo más bien la llamaría como misionero, ha sido una experiencia muy gratificante y al mismo tiempo con muchos retos. Gratificante, porque me ha dado la oportunidad de vivir, conocer y acompañar a tantas personas que han tenido que dejar su tierra y familia para buscar una vida “mejor”, tratando de superarse y ayudar a sus familiares con tantos sacrificios de todo tipo.

Y con muchos retos, porque al venir a este país con un idioma diferente, unas costumbres diferentes, una lógica diferente de organización, y en definitiva un estilo de vida diferente que implica una readaptación psicológica y biológica que no es fácil de asimilar de un día para otro, es un reto y un esfuerzo para cualquier inmigrante. Eso, sin contar con los temores y abusos que sufren los que no tienen la fortuna de emigrar legalmente. En general, mi experiencia ha sido positiva, y si bien no ha sido sencillo, puedo decir que la gracia de Dios siempre ha estado conmigo. 

E.C. ¿El reto de ser inmigrante?

Padre José Luis González. Ser inmigrante siempre es un reto. Adaptarse a nuevas experiencias y estilo de vida no es fácil para nadie. A veces las personas piensan que por ser sacerdote uno ya lo tiene todo más fácil, pero esa no es la realidad; es cierto que no pasamos por tantas pruebas, muchas veces muy duras, por las que pasan la mayoría de nuestros hermanos inmigrantes pero también se sufren discriminaciones, rechazos, el que lo miren a uno como si fuéramos menos o como si fuéramos unos ignorantes, y porqué no decirlo, a veces también pasar hambre. Toparte con personas que te miran de arriba abajo y con cierta mirada de curiosidad, o ¿desconfianza?,  pero al mismo tiempo, con personas que son muy amables y con un gran corazón. Y gracias a Dios hay muchas de estas últimas.  Y como lo mencioné anteriormente, confiando en Dios y mirando cómo Él nos lleva de la mano.

E.C. ¿Cómo ve su comunidad desde su perspectiva de fe, cultura y al ser inmigrante?

Padre José Luis González. Lo que me ha llamado mucho la atención, y ahora lo entiendo un poco mejor, es darme cuenta cómo la mayoría de las personas, hacen un esfuerzo por vivir su fe y sus tradiciones aunque a veces es muy difícil porque eso implica, muchas veces, ir en contra de lo que el mundo y la sociedad están tratando de poner como prioridad (pérdida de los valores). No hay que olvidar que también hay muchas personas que siguen esa corriente de libertinaje y viven de una manera más disoluta siguiendo el camino sin valores, moral o fe, o una fe moldeada a la propia conveniencia.

Pero en lo personal, y entendiendo un poco el sentir del inmigrante, para poder ayudarle a amortiguar la melancolía de la soledad y la distancia de sus familiares y tierra, he tratado de que podamos vivir un ambiente y una liturgia un poco más parecida a las tradiciones hispanas; pero siempre de acuerdo con las reglas de la Iglesia de este país. Tratamos de vivir las fiestas litúrgicas más a nuestro estilo. Pues tenemos que recordar que cuando las personas vienen a este país en busca de una mejor vida, viene en un paquete completo que incluye su persona, idioma, tradiciones, cultura, comida, fe. Y eso no se los podemos quitar, más bien debemos aprender unos de otros.

E.C. ¿Cuál es su mensaje a la comunidad para que entiendan el valor de ser inmigrante?

Padre José Luis González. El emigrar a otras tierras con el fin de superarse, es algo que ha sucedido siempre; y al mismo tiempo que se busca mejorar la calidad de vida también debemos darnos cuenta de que si queremos, podemos aprender muchas otras cosas que nos ayudan a mejorar más ampliamente nuestro estilo de vida y no sólo el económico. 

E.C. ¿Un ejemplo de este aprendizaje?

Padre José Luis González. Con eso me refiero a que debemos aprovechar las oportunidades de aprender otro idioma, otra manera de hacer las cosas, otro tipo de comida, otra manera de pensar, otras tradiciones y culturas. 

Tenemos que aprender a discernir entre las cosas buenas que tienen las otras costumbres y tradiciones y aprender de ellas; y también aprender no solamente a imitar las cosas negativas que también hay mucho de donde escoger, pero aprender a evitarlas; pues si hemos dejado nuestra tierra y familias para superarnos, entonces eso nunca lo debemos olvidar.

E.C. ¿Cómo es la vida en comunidad en la Iglesia Católica? ¿Similar o diferente a la de México?

Padre José Luis González. La Iglesia y las enseñanzas de ella son las mismas en cualquier parte, solamente que por motivos pastorales, de acuerdo a las costumbres de cada región o país, se van adaptando. Y en este país no es la excepción. Sí hay algunas diferencias, pero cuando se tiene una fe sólida (y eso es lo que a veces nos falta) no nos debería afectar tanto pues lo esencial sigue siendo lo mismo. 

A mí, en lo personal, me gusta hacer una liturgia un poco más parecida a las tradiciones hispanas; pero siempre de acuerdo con las reglas de la Iglesia de este país. Tratamos de vivir las fiestas litúrgicas más a nuestro estilo. Creando una ambiente de familia.

E.C. ¿Qué ha aprendido? 

Padre José Luis González. Yo he aprendido mucho de este país y de su gente; pero he aprendido a valorar todo el esfuerzo y sacrificio de los que emigran “al norte” en busca del sueño americano.

E.C. Cómo es su rol desde el sacerdocio para ser líder de su comunidad?

Padre José Luis González. Principalmente el de ser un guía espiritual; lo que implica la evangelización o “re-evangelización” recordando a los fieles la presencia y el amor de Dios por nosotros especialmente bajo la luz de las bienaventuranzas. 

E.C. ¿Los hispanos al vivir aquí, viven su fe como en sus países de origen?

Padre José Luis González. No. Es verdad que muchos si tratan de vivir su vida de fe, su vida de iglesia, de una manera más activa pero la realidad es que cuando una persona emigra a este país no lo hace pensando si va a ir a Misa o no, emigran pensando en una mejor vida (económicamente) y es por eso, que prácticamente dejan sus prácticas religiosas para un segundo o tercer lugar, eso no significa que no tengan fe. Acá la vida es más trabajar, trabajar y trabajar. Por ese motivo tratamos en nuestra iglesia de vivir un ambiente y una liturgia un poco más parecida a las tradiciones nuestras; pero siempre de acuerdo con las reglas de la  Iglesia de este país. Tratamos de vivir las fiestas litúrgicas más a nuestro estilo y promoviendo un ambiente familiar y social, un ambiente de comunidad.

E.C. ¿Cómo hay que guiar a las familias hispanas desde la espiritualidad católica? Padre José Luis González. Tradiciones y fe de sus países de origen son diferentes a la experiencia de esta cultura.

Creo que debemos continuar recordando a los fieles la importancia de adaptarse a las costumbres, idioma, reglas o leyes; pero no olvidarse de la riqueza que viene junto con nosotros, cuando emigramos especialmente nuestras tradiciones religiosas, nuestros valores humanos y éticos, nuestros valores familiares.

                                                   rocior@ocp.org