Foto Archivo Personal
María Góngora durante una de las grabaciones del programa de televisión "Cita con Nelly" de Univisión.
Foto Archivo Personal
María Góngora durante una de las grabaciones del programa de televisión "Cita con Nelly" de Univisión.

María Góngora siempre está en silencio, prudente y con su cámara lista para grabar. Ella es esa mirada que recorre los espacios que dan vida a las historias y entrevistas en el programa “Cita con Nelly” de Univisón. Sus 14 años en el programa están llenos de experiencias.

Nacida en Tekax, Yucatán (México), llegó a este país en el año 2000 a la ciudad de San Francisco. Pero el destino la trajo a Oregon. “En San Francisco no era fácil conseguir trabajo y unos amigos me dijeron que había muchas oportunidades en Portland, Oregon, a donde llegué en julio del año 2001.

Su contacto con Nelly Rodríguez se dió cuando ella era dueña de la tienda mexicana El Grande. “Yo iba a rentar películas y en esa época no había muchas cosas que hacer y se reunían los clientes a conversar todas las noches. Se presentó una vacante y me ofrecieron trabajo en servicio al cliente y ventas.

E.C. ¿Cómo inició el trabajo en el programa de televisión?

M.G. En el 2002 comenzó “Cita con Nelly” y yo siendo su empleada traté de ayudarla en todo. No sabía conducir un automóvil y ella me enseñó. No sabía nada de computadores y menos del manejo de cámara. Pero sí tenía el gran deseo de aprender y salir adelante. Eso me ayudó para aprender todo lo que sé ahora.

E.C. ¿Cómo llegó a filmar para el programa?

M.G. Al ver la necesidad que ella tenía y debido a que siempre me ha gustado la tecnología, le dije que me diera la oportunidad de aprender a filmar. Ella me puso una cámara en la mano y me enseñó. Algunas veces fue firme conmigo, pero así aprendí. Ella y con ayuda del computador me enseñaron a filmar, editar y tomar fotos en mi tiempo libre. Siempre estoy tratando de aprender y me gusta navegar en internet para aprender algo nuevo cada día.

E.C. ¿Qué es lo mejor de tu trabajo?

M.G. Me gusta filmar a las personas que tienen información para ayudar a nuestra comunidad y a las que necesitan ayuda. Y claro, también filmar artistas y eventos culturales, porque mi objetivo es llevar información a todo el que lo necesite y llevar entretenimiento a quien esté triste.

E.C. ¿Detrás de la cámara cómo vé la realidad?

M.G. La realidad de los hispanos es triste, porque aunque sean muy trabajadores y ganen mucho dinero están prisioneros, por un papel o una tarjeta, sin poder visitar a sus familiares y con la inseguridad de que puedan ser deportados. Aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prisión.

E.C. ¿Cuál es la lección en esta labor?

M.G. He aprendido a no tener miedo a enfrentar los problemas y buscar una solución. A estar lista siempre y sobre todo ser humilde como Nelly Rodríguez me enseñó. Ella me enseña cada día.

E.C. ¿Cómo es el perfil de esa comunidad que captas con tu lente?

M.G. Desde el lente de mi cámara, veo a mi comunidad como una mayoría de gente trabajadora y luchadora. Es una comunidad con deseos de superación y en busca de educarse cada día.

E.C. ¿Cómo es un día de trabajo en televisión?

M.G. No tengo horario fijo. Algunas veces son largas jornadas. Pero mi mente siempre está pensando en la forma de apoyar a “Cita con Nelly”, porque sé que todo lo que hacemos en el programa es sano, beneficioso y muchos de nosotros lo necesitamos.

E.C. ¿Cómo aportas con tu experiencia?

M.G. A veces creo que el programa es mío y siempre busco perfección, lo cuido y defiendo como si fuera mío. Me llaman o comentan que vienen personas que traen información importante para nuestra comunidad y la primera que dice vamos a filmarlo soy yo. Hacemos muchas entrevistas que no son pagadas, pero nuestro pago es saber que nuestra gente se beneficia con la información que le llevamos. 

¿Cuál es la historia que más te ha impactado?

M.G. La entrevista que más me ha marcado fue la primera vez que fuimos a la casa de una muchacha que se llamaba Elsa Barbosa y padecía cáncer. Le hicimos una entrevista y  pedimos donaciones porque necesita dinero para sus gastos médicos. Eso siempre lo recuerdo porque le dimos seguimiento a su salud, la visitábamos, íbamos al hospital y estabamos pendientes de sus  niños. Los últimos días que le quedaban fueron muy tristes. Siempre digo, no somos nada en este mundo. Podemos tener dinero, belleza, sentirnos superiores a todos pero eso es solo vanidad, porque cuando viene una enfermedad de esa categoría todo eso se queda atrás...  

E.C. ¿Un día difícil en medio de tu trabajo?

M.G. La experiencia más triste fue cuando tuve filmar unas cantantes, Las Valenzuela, y ese día enterraron a mi papá en México. La señora Nelly me dijo que iba a cancelar la filmación, pero yo soy una mujer de palabra y cumplí  a pesar del dolor.

E.C. ¿Cuál es un momento inolvidable de tu trabajo?

M.G. Recuerdo con mucho orgullo el décimo aniversario de “Cita con Nelly”, cuando pude ver a toda la gente que llegó para celebrar con la senora Nelly su aniversario en televisión y darle su apoyo. Me sentí muy orgullosa y pensé que eso también era una pequeña parte de mi esfuerzo, y sentí admiración por mi contribución. Dije, sí se puede, sólo es cuestión de tener ganas en todo lo que nos proponemos.

E.C. ¿Qué te hizo pensar sobre tu vida? 

M.G. Pensé, que llegué sin saber hablar inglés, sin saber  manejar un carro y que nunca tuve en México una computadora y menos una cámara profesional para filmar. Y ahora gracias a Dios y a “Cita con Nelly”, los tengo y sé como los tengo que utilizar.  Dios nos da talentos a todos y sólo hay que aprovecharlos.

Eso sí, sin la ayuda y bendición de Dios, no seríamos nada y por eso siempre me encomiendo a Dios en todo lo que hago, en cada proyecto de mi trabajo.

María se vé en el futuro dirigiendo una película de su vida con su experiencia al cruzar la frontera.